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Puebla > Cultura
jueves 2 de noviembre de 2006

Dependencias gubernamentales hacen concursos de ofrendas

Juan Pablo Ramos Monzón

Más de 60 altares se pudieron ver ayer durante los concursos de ofrendas organizados, cada uno por su parte, por la Casa de la Cultura y el Tribunal de Justicia, quienes convocaron a sus trabajadores y público en general ha participar en el montaje de estos tradicionales homenajes a los difuntos.


Ofrenda de la región de Zacatlán en la Casa de la Cultura / Foto: Abraham Paredes

Desde anteayer el patio de la Casa de la Cultura comenzó a tener actividad de estudiantes, organizaciones y trabajadores de distintas secretarías del gobierno del estado y del municipio. Ayer por la mañana los altares ya estaban listos, y la gente los visitó desde las primeras horas del día.

52 ofrendas se instalaron en dicho espacio cultural. También se pudieron ver algunas en el patio de la casa de talleres y en el Museo Taller Erasto Cortés, que se comunican entre sí.

El ambiente festivo se vivió desde las calles, donde jóvenes y niños paseaban con las caras pintadas de blanco y negro, simulando calaveras y catrinas. No faltaron los que aún pedían para su calaverita, y uno que otro con disfraz de halloween.

Las escaleras y pasillos de dicha casa tuvieron gran concurrencia de gente que no dejaba de admirar las instalaciones. Algunas aprovechaban para comprar dulces típicos. Mientras tanto los jueces, con carpeta en mano, calificaban los elementos tradicionales de las ofrendas para más tarde nombrar al ganador, quien sería acreedor de 7 mil pesos.

Altares en el más allá

A unos pasos de la Casa de la Cultura, en el Tribunal de Justicia, otra fiesta se celebraba. Danzas y música popular dieron la bienvenida a familiares y trabajadores. El patio sirvió de escenario para que el grupo Xochipilli presentara una serie de bailes como antesala del concurso interno de ofrendas.

Las escaleras fueron convertidas en un túnel “al más allá”, forrado con un papel que simulaba ser una roca y luces neón. En la parte superior del tribunal, 10 altares adornaron los pasillos. Cada juzgado (administrativo, presidencial, salas civíles, penales, archivos y familiares) formó un equipo.

Cuando los jueces subieron a calificar, las porras comenzaron a escucharse, apoyando cada quien a los suyos.

Diversidad de estilos

En el Tribunal de Justicia se pudieron ver ofrendas típicas –como una estilo Huaquechula, dedicada al papa Juan Pablo II– y otras más con estilos propios. Los danzantes (concheros) no estuvieron ausentes; en una de las instalaciones hicieron una representación de la leyenda de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl; y en otra que tenía forma de pirámide ofrecieron uno de sus bailes rituales. Fue ésta, dedicada a los antepasados prehispánicos, la que ganó el concurso.

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