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lunes 23 de octubre de 2006 |
TIANGUISLa presidentada y diputanada de Todos los Santos
“¿Ulises Ruiz y Reyes Ruiz serán parientes?”, pregunta una mujer que porta un minivestido de manta azul a quien se le perdió la playa. El viento acaricia la tela y deja ver que debajo de ella hay una piel que demanda ser acariciada. Las pequeñas gotas de aceite no recuerdan al astro rey sino las memelas que se ha tragado. “¿Será por eso que para que el déspota de los baños los escuchara, los apizaquenses tuvieron que oaxacanizarse?”, interroga el Tránsito. El Margarito se siente como presidente municipal auxiliar de San Isidro. No alcanza articular más que una mentada de madre. Está moino porque nadie de la familia hizo acto de presencia en los actos de humor y amor con que inició su temporada en el Teatro Xicohténcatl de la capital. “Para la otra sí vamos”, le prometen el Tránsito y el Jicoténcal. “Para que entiendan, voy a tener que hacerles como al Ruiz de Apizaco”, amenaza enfadado el primo. “Lo de Apizaco es una muestra de lo que va a pasar si los presidentes municipales siguen con la ocurrencia de prolongar uno o dos años su mandato con el pretexto de la homologación de elecciones locales y federales”, advierte la mujer que provoca escalofríos en el Jico. El Tránsito se queda pensando y grita: “el mensaje también es para los diputados locales que desean con toda su Alma, su Lorena, su Chepina, su Anabel y su Romilia seguir dos años más comiendo con manteca”. “¿A poco los transportistas son unas hermanas de la caridad?”, inquiere el Margarito. “¡Claro que no! –apunta el Jicoténcal–, pero ante las ínfulas del Ruiz de Apizaco, no queda más que la intransigencia de los transportistas. Igual que al Ruiz de Oaxaca sólo hay una manera de hacerlo entender: ¡Por la fuerza!”. La Sábila revela que el Ruiz de Apizaco es como Gabino Barreda: ¡no entiende razones! El Rey de ApizacoEl Tránsito recuerda que al vendedor de tazas de baño se le hace la candidatura cuando el ex pasado anterior gobernador descubre que el Cesarín está jugando con el de enfrente y a la pareja gubernamental no le queda más que buscar candidato fuera del Perderé. Ahí estaba apuntado el rey de reyes. “Los resultado electorales son muy similares a los del otro petista de los baños”, destaca el Margarito y pregunta: “¿porque al PeTe le gusta sacar a sus candidatos de los baños?”. “El Ruiz de Apizaco asume el poder como si los ciudadanos no hubieran elegido al presidente municipal, sino al Rey de Apizaco”, observa el Tránsito. “¿Se acuerdan que al jefe de policía le caen con algunas cositas en una patrulla? Y el Ruiz sale en su defensa acusando a los periodistas de no servir para el tiro al blanco porque no van uniformados”, hace memoria el Margarito. Después de eso les pone una friega a los de los bicitaxis –ilustra el Tránsito– y se sigue de frente en contra de los ambulantes, de los del mercado. Todos sus actos los lleva adelante sin pedir opinión o comentarlo con nadie... ¡Por eso es el Rey de Apizaco! El Jicoténcal expone que las protestas, las inconformidades, las súplicas se las pasa por el arco del triunfo. La Sábila considera que al Rey de Apizaco se le sube más la marea cuando los perredistas, panistas y toda la chiquillería lo hacen presidente de todos los presidentes municipales del estado de Tlaxcala. “Como eso le permite al Rey de Apizaco sentarse con el gobernador y acordar lo de las tandas, el apoyo del cemento y muchas otras cosas, se le va el avión y le hace pensar que debe ser el Rey de Tlaxcala. Sueña: Primero diputado local, luego diputado federal y después gobernador del estado”. El rey chiquitoPiensa el Jicoténcal que los líderes de todas y cada una de las organizaciones afectadas se la fueron guardando. Presentían que en algún momento llegaría la oportunidad de cobrárselo. “Todas las facturas se hicieron para cobrarse, según la lección de alta política de un ex priista”, recuerda el primo. “Con el pretexto de reubicar el transporte público, el Rey de Apizaco decide hacer una consulta pública, no tanto para recabar las opiniones de la población sino para tener pretexto y hacer lo que ya tenía pensado hacer”, supone el Tránsito. El Margarito cree que el Rey de Apizaco previendo que los transportistas no estarían de acuerdo con su brillante ideota, declara que los que se oponen es porque se les va a acabar el negocio. ¡Los líderes –dice– son unos explotadores! “Corre el chisme –revela el Jicoténcal– de que el Rey de Apizaco le suelta a sus colaboradores que atrás de los mafiosos del transporte está gente cercana al gobierno del estado y advierte que como esos los van a alentar les va a aventar el paquete. Quién sabe si al Rey de Apizaco le llega alguna información, pero tres días antes de la consulta anuncia que no se va a hacer sino hasta principios del año”, dice el Tránsito. “Pero los transportistas no se van con la finta –refiere el Margarito– y el jueves, desde muy temprano, se reúnen y llevan a cabo el plan: estacionan sus unidades en todos los accesos de la ciudad rielera. Eso fue entre las 9:30 y 12 de la mañana. Imagínense lo que ha de haber sentido el Rey de Apizaco cuando le dicen que están juntos Indalecio Saucedo, Hugo Salado del Razo, Bernardo López Nieto, Froylán Vázquez, Anastasio Vázquez, David Ponce, Rubén Darío Domínguez Guzmán…”. “¡Puras finísimas personas!”, apunta la Sábila. “Mientras esperan –según el Tránsito–, Indalecio comenta que lo han seguido molestando con lo de sus camionetas que hacen la ruta por las carreteras de Santa Agueda y que habrá que repartirse para evitar problemas, pero sin que intervenga el de Secte”. Las orejas del Margarito le permiten escuchar cuando el Bernardo López reclama que no se vale que de la mitad de permisos que no iba a dar el gobierno ya anden circulando más de 50 y a él no le toca ninguno. Según el Jicoténcal, Hugo Salado se queja de que el gobierno no lo contrata para el servicio como sucedía con Sánchez Anaya, por lo que sugiere que le metan el diente al transporte escolar. Según el Jicoténcal los transportistas esperaron hasta medio día para hacer su marcha, pero en tanto avanzan rumbo al palacio municipal mandan mensajes al gobierno estatal para hacerle saber que se requiere de un mediador porque si no se van a agarrar a fregadazos con la corte del Rey de Apizaco. A la una de la tarde hace acto de presencia el techoleño (por lo de Texoloc) y después de unas cuantas mentadas de madre se le ordena al Rey de Apizaco firmar el acuerdo para que no se haga la consulta ni el 22 de octubre, ni en enero del próximo año, ni nunca mientras esté de presidente municipal en Apizaco. Según la Sábila, al secretario de Gobernación todavía le da tiempo para jugarle una broma al Rey de Apizaco y le dice: “no cabe duda que tienes un gran poder de convocatoria. Nadie había podido reunir a tantos malandrines y lograste ponerlos todos en tu contra”. Según el Jicoténcal, el Rey de Apizaco se fue al baño a hacer una necesidad y regresó convertido en un rey chiquito. No se lava las manos y así se despide del techoleño pensando: “de un rey ¡no se burla ningún súbdito!”. La diputanadaSegún los análisis del Jicoténcal, el asunto de Apizaco más que una protesta por la consulta, lo que los líderes quisieron mostrar es la fuerza que tienen para tumbar al presidente municipal si sigue con la calentura de querer reelegirse. El Transito acota: “pero no es sólo el Rey de Apizaco. Casi todos los presidentes municipales entran como chivos en cristalería y no hay poder humano que les haga entender que son servidores del pueblo y no hampones electos”. Es que les da mareo la silla y creen que todas las ideotas son buenas y las quieren poner en marcha, sin importar si la población quiere o no quiere. Si ya lo pensó el presidente municipal, es bueno para el pueblo que para eso lo eligió. “O sea que los diputados locales pueden ir poniendo sus barbas a remojar, porque el día que se haga público de que aprobaron las reformas para reelegirse, gente de muchos pueblos vendrá a tomar el Palacio Legislativo y puede que hasta los haga marchar encuerados por las calles de la ciudad, como hacen los de la APPO con los delincuentes”, dice el Margarito. “Si los presidentes municipales, una vez electos, se creen con el poder para hacer lo que les venga en gana, lo de Apizaco muestra que cada vez será más común que los ciudadanos se organicen para ponerles un hasta aquí o para quitarlos”, destaca el Jicoténcal. La Sábila propone enviar un mensaje urgente a los diputados locales para que no vayan a querer aprovechar la primera semana de la feria y creyendo que el pueblo está borracho den el albazo de la reelección y en una de esas la ciudadanía quiera usar el corral y en lugar de Pamplonada tengamos una diputanada y una presidentada. “¡Imagínense a los diputados locales y presidentes municipales corriendo encuerados!... ¡Sería una manada muy mansa!”. |