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Puebla > Salud
viernes 15 de septiembre de 2006

Epìdemio-Lógica

Colitis

José Gabriel Ávila-Rivera

Derivado de los términos griegos k™lon e itis, que significa literalmente inflamación, nos referimos médicamente a la colitis como al trastorno caracterizado por la inflamación de la última porción del intestino, también llamado “intestino grueso”. Considerado como un verdadero conducto que mide entre uno y dos metros de largo, tiene una primera porción denominada “ciego”, que es una especie de saco con una válvula llamada ileocecal, que lo separa de la última porción del intestino delgado, donde se encuentra el muy conocido y temible “apéndice vermiforme” o “apéndice cecal”, que en su forma patológica más dramática genera una inflamación (apendicitis) que de no ser tratada es peligrosamente mortal.

Posteriormente le sigue una parte ascendente, que haciendo un verdadero ángulo atraviesa el abdomen formando el “colon transverso” para dirigirse luego hacia abajo donde, por el parecido a la letra griega “sigma”, forma un elemento llamado sigmoides, que culmina con el recto y el ano. Como todos sabemos, es en esta porción del aparato digestivo donde se forman las heces, que no son otra cosa que un producto fecal o de desecho de distintos elementos, que son resultado de los residuos que ya no nos brindan beneficios alimenticios.

Varias cosas llaman la atención de este menospreciado órgano. En primer lugar, la gran cantidad de microbios que habitan en él. Se calcula que el número de bacterias del colon es diez veces superior al total del número de células intestinales. A esto hay que agregar un número impresionante de hongos, virus y parásitos que establecen entre sí un verdadero equilibrio microecológico que nos mantiene libres de problemas, hasta que esta verdadera armonía se rompe por la presencia de microbios o parásitos nocivos, generando infecciones que en muchas ocasiones pueden ser graves.

Tal vez la característica más notoria del producto fecal es el olor, generado por bacterias que producen unas substancias conocidas como metilindol y escatol, principalmente, que llegan a ser desagradables y hasta ofensivas. Por esta razón, en la antigüedad la aplicación de enemas era una práctica común para sanar. Existen registros de que en Egipto la practicaban los médicossacerdotes. Los romanos tenían a Creptius como el dios de las flatulencias. Esta tradición de aplicación de enemas o lavados intestinales, así como la ingestión de purgantes y laxantes, no es rara en la actualidad.

Aunque hay colitis de índole diversa, como la ocasionada por pólipos, por divertículos, por tensiones emocionales, por falta de irrigación sanguínea, por mala alimentación y sedentarismo, por úlceras o por causas idiopáticas (que no es otra cosa que una causa desconocida) la característica principal es el dolor a través de la pared intestinal, diarrea o constipación. Sin embargo, en nuestro medio, siempre sobresale la colitis parasitaria.

México, como país, es un claro prototipo de la colitis por parásitos, sobre todo desde el punto de vista político. Tenemos a un candidato presidencial validado por un tribunal corrupto que, absurdamente, califica una elección como sucia y sin embargo la ratifica, en una irracional posición de hacer legítimo un presidencialismo en una forma ilegal. Lo más curioso del asunto es que el acrónimo de este individuo es precisamente FECAL.

Todos los mexicanos consideramos a nuestros políticos unos verdaderos parásitos que nos enferman cotidianamente generando una pobreza de características insensatas. Theophrastus Philippus Aureolus Bombastus von Hohenheim (cuyo seudónimo era Paracelso) fue un alquimista médico que nació alrededor del año1493 y murió en 1541. Atinadamente decía que “La muerte se esconde en el intestino”. ¡Cuánta verdad se refleja en este aforismo!

Vergüenza deberían tener nuestros magistrados que, perfumados en metilindol y escatol, han colocado a nuestro país en un estado de gravedad insospechado, haciendo que quien se siente en la silla presidencial, esté sentado en una verdadera silla eléctrica, aniquilando el nacionalismo, entregándonos a empresarios sin escrúpulos y matando lo poco que ya queda en nuestro hambriento y enfermo país.

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