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jueves 7 de septiembre de 2006 |
MEDICINA E INVESTIGACIÓNFalta de atención, un problema no sólo de niñosRafael Pagán SantiniPor mucho tiempo se consideró al “trastorno de déficit de atención e hiperactividad” (TDAH) como un desorden conductual que se presentaba principalmente en los años de la escuela primaria y que los niños, al ir creciendo, dejarían atrás mientras su cerebro maduraba junto con ellos. Actualmente se piensa que el TDAH persiste durante la edad adulta, dificultando el funcionamiento de más del 50 por ciento de las personas que lo padecen. El “trastorno de déficit de atención e hiperactividad” (TDAH) es un síndrome conductual de origen orgánico (neurobiológico), que se manifiesta principalmente en los primeros años de la edad escolar. Está caracterizado por distracción moderada a severa, periodos de atención breve, hiperactividad, inestabilidad emocional e impulsividad. Los rasgos principales del TDAH son, por una parte, la dificultad para sostener la concentración (déficit de atención), sobre todo en circunstancias que ofrecen baja estimulación y, por otra, la falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos, frecuentemente asociadas con inquietud motora (hiperactividad–impulsividad). Estos dos conjuntos de síntomas pueden aparecer por separado o combinados. El TDAH es considerado un trastorno neurológico en el que se han propuesto factores de origen genético (es decir, heredado, no adquirido en el curso de la vida), aunque no se descarta la influencia de factores que actuarían durante la gestación, el parto o el desarrollo infantil. Se sospecha especialmente de toxinas ambientales, y algunos estudios, no concluyentes, apuntan par ejemplo a colorantes empleados por la industria alimentaria. Aunque el origen del trastorno en la actualidad no se vincula a esas causas, sí es un hecho conocido que la exposición prolongada a agentes tóxicos puede inducir síntomas que mimeticen los comúnmente atribuidos a un TDAH Los estudios más recientes demuestran que en las personas con TDAH que no reciben ningún tipo de tratamiento los síntomas de la inatención, impulsividad, e hiperactividad impiden el buen desempeño en la escuela y en el trabajo, dañan la autoestima, interfieren con las relaciones interpersonales y reducen las posibilidades de excito y de satisfacción en muchas áreas de su vida. Además, estos síntomas aumentan el riesgo del uso del tabaco, abuso de sustancias, accidentes en vehículos y otras maquinarias, y predispone para otros desórdenes psicológicos. En los jóvenes que padecen TDAH los síntomas de impulsividad e hiperactividad pueden disminuir, pero la dificultad para atender tiende a persistir. Así como en los jóvenes, los adultos con TDAH tienden a tener deficiencias cognitivas adicionales, específicamente en las funciones ejecutivas, lo que incluye la dificultad para codificar y manipular la información, además de la alteración en la capacidad para organizar y manejar el tiempo. Los adultos con trastorno de déficit de atención e hiperactividad tienen un historial de disfunción escolar durante su niñez, que incluye desempeño escolar deficiente, problemas de disciplina, dificultad para la lectura, necesidad de tutoría y de clases especiales, además presentan una tasa mayor de repetición de grados académicos. Los problemas que enfrentan los niños en primaria por lo general empeoran en la universidad, lo que resulta en un rendimiento académico deficiente, promedio bajo de calificaciones y utilización de un periodo más largo para alcanzar un grado académico. Aunque existen pocos datos sustentados, la información disponible indica que el entrenamiento y la dirección en destrezas organizativas parece ser útil como apoyo en la psicoterapia estructural. La terapia conductual cognitiva ha demostrado ser útil, sobre todo, si se le combina con la terapia farmacológica tanto estimulante como con la no estimulante. Los beneficios de la terapia farmacológica para el tratamiento del TDAH en niños ha sido establecida, pero la utilidad de la medicación en adultos como tratamiento no ha sido debidamente establecida. Los medicamentos utilizados para tratar el TDAH principalmente afectan la transmisión de catecolamina, incluyendo la dopamina y la norepinefrina. Recientemente, la Administración de Drogas y Alimentos del gobierno de los Estados Unidos aprobó para uso exclusivo de adultos el compuesto atomoxetina. Este compuesto contiene anfetamina e inhibidores de la recaptura de norepinefrina. Las investigaciones clínicas de largo alcance apoyan el uso del metilfenidato (ritalin) como tratamiento efectivo y tolerabilidad como estimulante. Los efectos secundarios adversos más comunes incluyen el insomnio, el dolor de cabeza, el incremento en la frecuencia cardiaca y la hipertensión, la cual llega a aumentar hasta 10 grados. Este último efecto adverso obliga a un seguimiento continuo por parte del médico tratante. El desorden de deficiencia de atención en el adulto puede en convertirse en un factor determinante entre el éxito o el fracaso. Muchos adultos con TDAH experimentan desórdenes psicológicos concurrentes, lo que les impide alcanzar metas académicas, desarrollo profesional y buenas relaciones interpersonales. El ausentismo o la tardanza en el trabajo, la falta de cumplimiento en las metas fijadas, el extravío de pertenencias llevan a la frustración y al decaimiento de la persona, que se ve afectada por este desorden neurobiológico. Todo indica que la atención para este tipo de situación debe de ser a largo plazo y lo antes posible para mitigar los sufrimientos y frustraciones de las personas afectadas. *Si desea conocer más sobre esta columna o tiene alguna pregunta puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx |