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Tlaxcala > Política
lunes 4 de septiembre de 2006

TIANGUIS

Calderón Hinojosa y López Obrador: ¿animales políticos o simplemente animales?

Contemplando se pasan el tiempo los primos sentados sobre la banqueta. Desde hace tiempo la familia mestiza se especializa en observar la vida cotidiana. No tienen chamba y no les queda más que eso: observar cómo pasa todo lo que pasa.

El Tránsito se enferma y va al Centro de Salud, pero el médico no hace acto de presencia y cuando al fin lo atienden no hay medicinas ¡y eso que cuenta con tarjeta del Seguro Popular!

La Sábila lleva a una vecinita a la escuela porque sus papases no pueden, ya que entran muy temprano a la chamba. Él es albañil y ella fámula. Al llegar a la puerta le piden que pase a la oficina del director. Ahí, un “representante” de los padres de familia le dice que el uniforme y los pants se los dará en abonos el proveedor oficial y que le resta la cooperación “voluntaria” de 300 pesos para el mantenimiento de la escuela.

Cuando sale, hecha un ojo a los baños y estos parecen de central camionera: todos sucios, no hay jabón, no hay papel y tampoco agua. ¿Y la cooperación para el mantenimiento?

La familia mestiza se da a la tarea de ordenar sus vidas para regresar a la actividad que siempre le evita morir de inanición: ¡la de adivinos!, porque con eso de que el presente está de la chingada, la gente jodida, los nacos, los pobres siempre quieren saber si les va a ir mejor en un futuro.

El Jicoténcal dice al Margarito: “¿no te parece que hay algunas cosas que unen más que separan a Calderón Hinojosa y López Obrador?”.

Como si hubiera visto a diablo, el Margarito contesta: ¡estás pendejo! ¿Qué van a tener de común el hijo desobediente y el Mesías tropical?”.

Sin inmutarse, el Jicoténcal expone: “los dos son hijos de la política. Toda su vida está ligada a los movimientos sociales y a los partidos políticos. Ya sea dentro o fuera pero siempre en relación con ellos. Tal vez la única diferencia es que uno tiene más callo que el otro. Calderón Hinojosa desde chamaco se mete al PAN y pasa por casi todas las posiciones hasta ser dirigente, sobre todo en tiempos en que el poder constituido del PRI tiene que ser enfrentado. López Obrador, desde miate, lo jala un viejo militante de la izquierda intelectual del PRI y desde ahí se lanza contra las estructuras autoritarias del poder.

¡Los dos son animales políticos!”, exclama con fervor el primo.

“Salvo lo de ser grillos profesionales, el michoacano y el tabasqueño no tienen nada en común”, le replica el Margarito.

En eso hace acto de presencia la Sábila, que trae un vestido blanco con negro que le cubre el cuerpo cual si fuera una segunda piel.

El Jicoténcal se queda mudo y ésta le da un zape al tiempo que le expresa: “por estar leyendo el catecismo no se dan cuenta de que hay algo más entre Calderón Hinojosa y López Obrador: los dos se enfrentan a Vicente Fox. Inicialmente los dos son considerados como enemigos de la pareja presidencial. Calderón Hinojosa adopta el mote de hijo desobediente para dejar claro que no es el candidato del presidente. Cuando lo destapan en Guadalajara, lo corren de la Secretaría de Energía y de eso se acuerdan muy bien Sergio González y Adolfo Escobar. Del Peje dijo la señora Martita ‘sobre mi cadáver’ llega a la presidencia. Los dos saben lo que es tener enfrente el poder del señor presidente”.

“Que Vicente Fox no haya querido a ninguno de los dos como candidatos no hace que tengan algo en común”, le revira el Margarito.

El Jicoténcal no puede quitar los ojos del cuerpo de la Sábila. Ella se pasea por enfrente para que vean la adquisición que hace en el tianguis de ropa usada de las damas voluntarias, con eso de que cada vez hay más voluntarias.

Acuerdos

El Tránsito acude en su auxilio y dice: “¿por qué creen que cada uno se lleva la mitad de los votos? ¡La diferencia es del 0.58 por ciento! Sin querer queriendo cada uno se queda con la mitad del pastel y a producto de gallina se tienen que poner de acuerdo para que por el bien de todos pueda haber crecimiento económico y atender a los pobres. Los dos se necesitan y tienen que buscar coincidencias si no quieren morir aplastados por el poder de los coparmexes, canacintros, televisos y yunques. La diferencia les plantea la oportunidad de asumir su verdadero papel de animales políticos que hicieron cuando eran presidentes de sus partidos. Se sentaron, negociaron y lograron avances en el terreno electoral y económico”.

“Los que apuestan a que López Obrador y Calderón Hinojosa no van a poder sentarse, se la van a persignar, van a lograr acuerdos para construir un nuevo proyecto de nación”, asegura el Jicoténcal y sentencia: “van a mostrar que son animales políticos y no sólo animales”.

“No cabe duda de que te hace daño no comer a tus horas”, le dice la Sábila, al tiempo que se agacha y deja ver su anatomía.

El Jicoténcal sólo alcanza a balbucear: “sueño y mi humedad me impide seguir durmiendo”.

A la Sábila le sale el complejo de maestra prianal y comenta que así como el sol y la luna, la noche y el día, el yin y el yan, la caca y el calzón, así debe verse a Calderón Hinojosa y López Obrador porque los dos se necesitan para construir un país como el que queremos y que sea distinto al que tenemos con tanta desigualdad.

Los dos representan una parte distinta de la unidad, ninguno va a poder ser sin la posibilidad de que sea con el otro. Cada uno con sus convicciones, cada uno con sus proyectos, pero también cada uno con la posibilidad de sumar las coincidencias como para que se posibilite la unidad.

El mundo no es blanco y negro, sino blanco y negro. Los que quieren matar y desaparecer a la izquierda no van a tener la posibilidad, pero los que quieren exterminar a la derecha también se la van a persignar. Así que sólo queda apelar a la posibilidad de que las visiones que cada uno se complemente para lograr plena convergencia porque no se va a poder la exterminación.

Repuesto, el Jicoténcal señala que una de las mayores y mejores coincidencias que se producen entre Calderón y López Obrador es que se reconocen como adversarios y ubican al enemigo en “los grandes problemas nacionales”: la falta de empleo, el combate a la pobreza, la seguridad publica, el incremento de la calidad de la educación pública, la reforma de Estado.

Los dos están claros de que se requiere de una profunda reforma del entramado institucional que fue construido para una realidad en el que el poder era de un solo partido y de una sola camarilla. Las mayorías ya no existen y todas las expresiones son minorías que tienen que ser tomadas en cuentan porque ninguna tiene la capacidad para asegurar la gobernabilidad. Ahí esta la gran oportunidad de los dos para no paralizar al país.

Coincidencias

La Sábila se sienta frente al Jico en tanto explica que: “la otra parte en la que coinciden Calderón Hinojosa y López Obrador es en la necesaria división de los poderes del Estado, por eso los perredistas mandaron el mensaje tomando sus posiciones de diputados y senadores en San Lázaro y Xicohténcatl. El Poder Ejecutivo va a tener que sentarse con el Legislativo y negociar, hacer política, mucha política para que las políticas, los programas y los recursos financieros sirvan para resolver los problemas de la gente y no sólo la de los pequeños grupos de intereses. Ahí la mayor coincidencia es no sólo de perredistas y panistas sino también de priistas como lo han expresado los pastores que ahora demandan la reforma política, la reforma de Estado o como le quieran llamar, pero que se refiere a la reforma de las instituciones porque las que ellos fundaron ya no funcionan”.

El Tránsito jala un periódico y lee: “yo no acepto como fatalidad, por ejemplo, no me resigno a ver muchos médicos, muchas doctoras, sobre todo recién egresados, que no tienen trabajo, que no tienen ingreso y al mismo tiempo saber que hay millones de mexicanos sin médico y sin medicina”. ¡Eso lo dijo Calderón Hinojosa!

“Ya ven –comenta el Jicoténcal– la pobreza, y sobre todo el ataque frontal a la pobreza, es otra coincidencia entre Calderón Hinojosa y López Obrador. Sólo que para muchos estas son jaladas porque uno lo ve desde la izquierda y otro desde la derecha, pero las dos partes se complementan y si de verás quieren una gran nación, eso sólo es posible teniendo y tomando en cuenta a todos, por eso es que resulta hasta sospechoso que muchos panistas y perredistas estén apostando por las diferencias y no por las coincidencias y ahí espero que estos dos sean más inteligentes y puedan mantenerse como líderes. Ninguno de los dos tiene por qué renunciar a ser eso”.

“Lo que se tiene que hacer es jalar más para el centro a López Obrador y a Calderón Hinojosa –acota la Sábila, y agrega– si vieran que el que más necesita que López Obrador se mantenga con su movimiento es Calderón Hinojosa, porque si desaparece los señores del dinero y la ultraderecha se van a comer al hijo desobediente, pero si López Obrador se mantiene presente con su movimiento social, Calderón Hinojosa va a tener todas las posibilidades de equilibrar y hacer avanzar el país. Además, como lo dice Navarrete, el perredismo ya ubicó su pelea en el plano de institucionalidad republicana y el movimiento social va a influir para mejorar la situación de los pobres”.

El Jicoténcal señala que los que se sienten perdedores no quieren que eso suceda, pero no hay que ser tarugo para no darse cuenta que al final los dos resultan ganadores y si realmente quieren al país tienen que pensar en la construcción de un nuevo país. Un país para todos y en eso hay mucha coincidencia entre López Obrador y Calderón Hinojosa, siempre y cuando se comporten como animales políticos y no sólo como animales.

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