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Puebla
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miércoles 16 de agosto de 2006 |
CUITLATLÁNRespuesta a Federico González MagañaFermín Alejandro García y Martín HernándezEl pasado 11 de agosto se publicó en este diario una misiva del consejero electoral Federico González Magaña, en la cual, en alusión a un editorial de La Jornada de Oriente aparecido dos días antes, sostiene que de ninguna manera se puede acusar a los integrantes del Consejo Local del IFE de haber sido autocomplacientes con las irregularidades que se presentaron antes, durante y después de los comicios del 2 de julio. Al respecto, algunos reporteros y directivos de este periódico disentimos de esa visión y consideramos que sí hubo elementos cuestionables de integrantes del IFE en las anomalías que se cometieron en contra de la Coalición por el Bien de Todos. En su carta (pdf [326Kb]), el consejero González Magaña utiliza una serie de tecnicismos y datos que no tienen nada que ver con el asunto de fondo que se abordó en el editorial, que es la pérdida de confianza y credibilidad que hay hacia el IFE y sus integrantes. La carta de González Magaña supuestamente tiene la intención de aclarar algunas imprecisiones del editorial, en específico del párrafo que menciona: “es importante que esta vez el Consejo Local del IFE lleve a cabo la nueva contabilidad con un cuidado escrupuloso, pues en el primer conteo la apreciación generalizada de los simpatizantes poblanos de Andrés Manuel López Obrador y militantes del Partido de la Revolución Democrática es que los consejeros se opusieron a la apertura de la documentación que presentaba anomalías y en algunos casos se abrieron subrepticiamente paquetería electoral”. El asunto se solucionaba con dos líneas: el recuento de votos lo va a realizar el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el Consejo Local del IFE, pero el señor Federico González Magaña mandó una misiva de más de dos cuartillas. Motivados por la extensión de dicha carta, los tecleadores de esta columna hemos decidido una nueva y larga contestación. Federico González Magaña dice que una prueba de que los miembros del Consejo Local fueron “críticos” es que nunca calificaron a “la jornada comicial” como “impoluta y ejemplar”. Eso es cierto, ellos nunca han usado esas expresiones que sí han sido empleadas por consejeros nacionales, pero también es cierto que fueron omisos en muchos asuntos que a continuación se enlistan: 1. La vehemencia que algunos miembros del Consejo Local del IFE mostraron con los casos del alcalde de Puebla, Enrique Doger Guerrero, por el presunto desvío de fondos del ayuntamiento de la capital para organizar un congreso de ediles priistas, y contra el arzobispo poblano, Rosendo Huesca y Pacheco, por su supuesta inducción al voto a favor de dos aspirantes presidenciales, no se mostró en la guerra sucia que se desató contra el candidato de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador. Nunca se escuchó decir algo en público acerca de las brigadas –seguramente financiadas por el PAN– que llegaban a comunidades indígenas y campesinas para emprender una campaña de miedo y odio en contra de López Obrador con mensajes tales como que, si ganaba el candidato de la Coalición por el Bien de Todos se iban a cerrar los templos católicos, a castigar a las familias que tuvieran más de un hijo o que serían suspendidos los programas de combate a la pobreza. Tampoco se les vio actuar con la misma vehemencia contra el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en Puebla, Juan José Rodríguez Posada, quien defendía el absurdo de decir que era apartidista la campaña que en medios electrónicos emprendió esta organización para descalificar las propuestas en política económica de López Obrador. Esta actitud era totalmente ilegal, toda vez que el CCE no es un partido político. Ni mucho menos se vio una activa participación de los consejeros para atender –reiteramos, con la misma vehemencia– las denuncias el día de los comicios, las quejas de los panistas y priistas que, afuera de las casillas, con listas en mano, estaban controlando el voto de personas que son beneficiarias de programas sociales y que seguramente se les condicionó a seguir en los padrones de esos apoyos oficiales si votaban por Felipe Calderón o Roberto Madrazo. 2. El consejero González Magaña quiere deslindar al Consejo Local del IFE del cómputo de las votaciones señalando que eso se hizo en los consejos distritales. Al respecto, es necesario establecer: Los consejeros distritales fueron nombrados por los miembros del Consejo Local, por tanto, estos últimos algo tienen que ver y lo bueno de la actuación de los primeros no satisface la versión de que una vez nombrados se vuelven totalmente independientes. Varios consejeros distritales y miembros de la coalición han narrado la versión de que habría existido una orden que se dio a los vocales ejecutivos de las juntas distritales, que fue enviada por el Consejo General del IFE, de que se abriera la menor cantidad posible de paquetes electorales. Obviamente que esa orden –en caso de que haya existido– estaba destinada para ser aplicada a la apertura de paquetes que solicitara la Coalición por el Bien de Todos. Por eso se puede afirmar que el problema no exisitió sólo en los consejos distritales, sino que intervinieron diferentes actores del IFE y de todos sus niveles. ¿Cuál fue el resultado de esa supuesta orden? Que de los casi 2 mil paquetes que la Coalición por el Bien de Todos pedía que se revisaran en el caso del estado de Puebla –para despejar dudas de errores o anomalías– únicamente se permitió la apertura de 221. Con esta actitud, ¿cómo no quieren los consejeros del IFE que se dude de los cómputos distritales? 3. En su carta, el señor González Magaña rechaza la crítica que se hizo en el editorial de que en Puebla consejeros del IFE permitieron que en algunos distritos se abrieran subrepticiamente paquetes electorales, después del cómputo del 5 de julio. Pero no explica nada de qué pasó en los seis distritos en donde hubo una apertura extemporánea de la documentación electoral y que para los partidiarios de Andrés Manuel López Obrador fue una irregularidad mayor, sobre todo en el Distrito XIX. Hasta ese momento ninguna autoridad jurisdiccional había autorizado la apertura de paquetes, y se hizo sin la presencia de los representantes de la Coalición por el Bien de Todos. De hecho, hay un documento firmado por el vocal ejecutivo del Consejo Local del IFE, Luis Garibi Harper y Ocampo, en el cual reconoce que: En el Distrito I, de Huauchinango, se extrajeron seis actas en una reunión en la que solamente estuvieron los representantes del PRI y el Panal, este último un partido palero del PAN. En el Distrito VII, de Tepeaca, se revisaron cuatro paquetes y solamente estuvo el representante del PAN. En el Distrito VIII se extrajo documentación con la única asistencia de los representantes del PAN, el PRI y el Panal. Mientras que en el Distrito XII, de Puebla, no se menciona si los movimientos se hicieron frente a algún funcionario partidista. ¿Fue mera casualidad o fue intencional hacer dichos movimientos sin que no hubiera nadie de la Coalición por el Bien de Todos? Es algo que no han podido explicar los consejeros locales del IFE, quienes en conversaciones informales han defendido que fue correcto ese proceder, que de hecho no se tenía que convocar a los representantes partidistas. Por salud del proceso electoral, esa apertura no se debió hacer, o si se realizaba tenían que estar todos los actores políticos de la contienda. A eso se debe que mucho mexicanos –incluidos los recreadores de esta columna– tienen la firme sospecha de que esos movimientos fueron una más de las múltiples anomalías que se cometieron. No estamos acusando en ningún momento a los miembros del Consejo Local del IFE de ser delincuentes electorales, pero sí sería sano que Federico González Magaña intentara aclarar todas las dudas anteriormente planteadas, y no necesariamente a los autores de este texto, sino a la Coalición por el Bien de Todos y al sector de la opinión pública que sí cree que hubo fraude electoral, y que no son unos cuantos. El IFE, ante los ojos de muchos mexicanos, dejó de ser una institución confiable. No se vale que algunos de sus integrantes se pongan a decir que ellos no fueron los causantes de esta situación, sino que fueron los de otro nivel, de otro ámbito. Si alguien no está de acuerdo con la institución u organización en la que participa, renuncia y asunto terminado. Ésa es la mejor manera de protestar. |