"Periodismo regional a la medida de su tiempo"

EnviarEnviar Imprimir

Puebla > Estado
lunes 17 de julio de 2006

Gonzalo Bautista O’Farrill vivió y murió en la impunidad: Argelia Arriaga

Martín Hernández Alcántara

Al enterarse del fallecimiento de Gonzalo Bautista O’Farril, Argelia Arriaga declaró que el ex gobernador de Puebla “murió en la impunidad”, pues no fue castigado por ninguno de los delitos que cometió contra la sociedad poblana. En esa lógica, la hija del universitario Júel Arriaga Navarro, quien fue asesinado cuando gobernaba el ahora finado, dijo que es imprescindible que la ciudadanía no deje de exigir castigo para el actual mandatario estatal, Mario Marín Torres.

El ex titular del Poder Ejecutivo pereció la madrugada de este domingo en la residencia que construyó en el fraccionamiento La Calera, a consecuencia de un padecimiento de diabetes que lo postró varios meses en cama.

La memoria popular le imputa a Gonzalo Bautista O’ Farrill al menos ocho asesinatos durante el periodo que gobernó. Siete de estos crímenes se perpetraron a miembros de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP): el primero ocurrió el 20 de julio de 1972, cuando fue ultimado Júel Arriaga Navarro, el segundo el 20 de diciembre del mismo año, cuando mataron a Enrique Cabrera Barroso; seis homicidios más los consumó la Policía Estatal el primero de mayo de 1973, cuando en una refriega acabó con las vidas de Alfonso Calderón Moreno, cuatro estudiantes y un obrero.

La exigencia de que se hiciera justicia sobre el mandatario inició desde el primer crimen y duró hasta su fallecimiento; sin embargo, nunca hubo una reacción satisfactoria de parte de las autoridades. La indignación fue tal, que incluso en tiempos del presidente Luis Echeverría çlvarez –quien estuvo sujeto a investigación por su participación en la guerra sucia– se creó una fiscalía especial para indagar a Bautista, pero los resultados jamás se conocieron.

En la presente década, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado inició pesquisas sobre los asesinatos cometidos en la administración de Gonzalo Bautista; sin embargo, hubo anomalías con los expedientes sobre su actuación: el legajo que se supone se encuentra en la Procuraduría General de Justicia nunca ha sido visto por ciudadanos o representantes de los familiares de las víctimas. Por si fuera poco, la documentación sobre los acontecimientos que estaba en la Procuraduría General de la República “se extravió”.

Bautista O’Farril fue interrogado por la procuraduría local, pero la comparecencia no satisfizo a los deudos, porque el agente del Ministerio Público prácticamente le hizo preguntas a modo y jamás puso en duda sus declaraciones, pese a que éste intentó justificar la refriega contra universitarios argumentando que en la UAP había “grupos subversivos que tenían en su poder armas de fuego y también explosivos”.

El jueves 9 de octubre de 2003, la fiscal María del Carmen González se presentó con cuatro horas de atraso en el domicilio del ex gobernador, ubicado en el fraccionamiento La Calera. Al percatarse de la presencia de los medios de comunicación intentó retirarse, pero Miguel Calderón Moreno, hermano de Alfonso, profesor asesinado en 1973, le obstruyó el paso y exigió que le recibiera información hemerográfica.

Entre los periódicos que entregó Miguel, destacó una declaración del entonces gobernador publicada antes del 8 de mayo de 1973, cuando presentó su renuncia: “controlaremos todos los actos de subversión y vandálicos con tiros, si tiros son los que se lanzan por los grupos de choque hasta instaurar el orden y las garantías a la ciudadanía en general”. Se pretendía que esos diarios fueran elementos de prueba contra el mandatario en torno al enfrentamiento que hubo en la Plaza de la Democracia, en el que participaron francotiradores cuya presencia ninguna autoridad pudo justificar.

Todos los delitos imputados a Bautista como asesinatos de Estado ya prescribieron. Él jamás fue declarado inocente o culpable.

Lo comparan con Marín

Entrevistada vía telefónica ayer por la noche, mientras regresaba del Distrito Federal, a donde acudió para apoyar la causa de Andrés Manuel López Obrador, Argelia Arriaga, hija de Júel Arriaga, dijo por principio de cuentas que ignoraba el deceso de Gonzalo Bautista. Lugo declaró:

“Lo más triste del asunto es que muere una persona que no fue castigada por todas las vilezas que cometió contra la sociedad poblana en 30 y tantos años. Los daños ahí están, son perpetuas para la nación sus fechorías, pero ellos mueren tranquilamente”.

Añadió: “con Bautista ocurre lo que ha sucedido con otros políticos poderosos, que se han ido sin ser castigados, en la completa impunidad que les brinda el sistema, sin importar sus delitos. Ellos son dueños y señores, ellos usaron el poder para matar gente y agredirla. Por supuesto que no te da alegría que una persona muera, porque la familia también tiene su sentir, si se muere cualquier ser. Pero creo que no hay luto para la sociedad de poblana, porque ha muerto otro personaje oscuro y muere impunemente, se va sin castigo”.

Y remató: “ojalá que no pase lo mismo con Marín, no me refiero a que se muera impune, sino a que viva impune. Debe haber castigo para todo lo que él ha hecho. Afortunadamente ya hay movilizaciones para replantear la dignidad, que es lo más importante en una sociedad”.

EnviarEnviar Imprimir