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Tlaxcala > Estado
lunes 17 de abril de 2006

Deja tornado daños en seis municipios; arrancó árboles y techos, pero no hubo ningún muerto

C. Avendaño, V. Varela, y J. Cruz y F. Robles


El fuerte viento arrancó de raíz un árbol en pleno zócalo de Huamantla n Foto: Alejandro Ancona

Un tornado ocurrido la tarde de este domingo arrancó árboles, techos de lámina, postes de luz y teléfonos, así como espectaculares en una cantidad aun no cuantificada en los municipios de El Carmen Tequexquitla, Cuapiaxtla, Huamantla, Tocatlán y San José Teacalco; también dejó por lo menos dos lesionados. Al cierre de la edición, reportaron cuatro heridos más, pero ninguno de gravedad

Además, obligó a la evacuación de aproximadamente 5 mil turistas que se divertían en balnearios ubicados en los municipios de Santa Cruz Tlaxcala y Amaxac de Guerrero.

Durante varios minutos se paralizó la circulación sobre la carretera México-Veracruz, en el tramo Apizaco-Tequexquitla.

De acuerdo con versiones de los habitantes de esos lugares, el fenómeno habría iniciado alrededor de las 17:20 horas en Concepción Hidalgo, municipio de Altzayanca y de ahí se desplazó hacia el oriente y el centro de la entidad.

“Sólo vimos que de pronto oscureció y comenzó a soplar un viento fortísimo”, narró el radioperador de la Policía Municipal de El Carmen Tequexquitla, Efrén Rodríguez Sánchez.

Según el Instituto Estatal de Protección Civil (IEPC) no se trató de un tornado, sino simplemente de “una fuerte tolvanera que inició a orillas de la montaña de la Malintzi y el viento dispersó el polvo por varios municipios, concretamente al centro y sur del estado. De plano está descartado que sea un tornado”.

Pese a las afectaciones reportadas por autoridades municipales y habitantes de las zonas por donde pasó el tornado, el titular del IEPC, Roberto Núñez Baleón aseguró en un mensaje radiofónico difundido en cadena estatal que “no había mayor problema. Sólo es polvo levantado por el fuerte viento”.

Edgar García Gallegos, funcionario de la Coordinación de Información y Relaciones Públicas del gobierno de Héctor Ortiz Ortiz refirió que sólo se trató de “fuertes rachas de viento acompañadas de aire y agua, pero los peritos de la Coordinación General de Ecología determinarán lo conducente después de analizar las causas del evento.

“Los daños se registraron en los municipios de Huamantla, Cuapiaxtla, El Carmen Tequexquitla, Tocatlán y San José Teacalco, donde hubo derrumbe de árboles, antenas, postes de luz y teléfonos, así como de espectaculares”, precisó.

En esta última población, el viento se llevó la techumbre de tres establos.

Entre los lesionados se encuentra Abraham Hernández Bernardino de 15 años de edad. A este joven, oriundo de Huamantla, le cayó un espectacular de la tienda de Chedraui, lo que le provocó golpes en el cuerpo, de ahí que fue internado en el hospital general de la población. Su estado de salud se reporta estable.

Otra lesionada es Evelyn Tlapale Hernández, de 20 años de edad y originaria de la comunidad de Techachalco, municipio de Panotla.

En el Centro Vacacional La Trinidad fue puesto en marcha el plan A de contingencias para evacuar alrededor de tres mil 500 personas que se divertían en el momento en que se registró el fenómeno climático.

El gerente administrativo del espacio recreativo, Abundio Vargas, informó que aproximadamente las 17:30 horas comenzó un fuerte viento acompañado de polvo y agua por lo que se dieron a la tarea de organizar a la gente para una salida ordenada del lugar.

Mientras, a unos 100 metros, en el balneario Las Truchas, también fueron evacuadas unas 200 personas que disfrutaban de las albercas del lugar.

En otros centros balnearios de la zona también se dio la evacuación de unas mil 300 personas aproximadamente, sin que se hayan registrado lesionados, aunque el fenómeno ocasionó confusión y pánico por lo insólito de la situación que tuvo una duración de aproximadamente 45 minutos.

En Huamantla, la mayoría de afectaciones

El presidente municipal de Huamantla, Eduardo Bretón Escamilla informó de tres árboles arrancados desde su raíz en el hospital general de la Secretaría de Salud –éste cayó sobre el auto de un trabajador–, en la iglesia de San Miguel y en el parque de la población. Más tarde se sabría que en este último lugar no fue uno, sino dos los árboles caídos.

El edil también dio cuenta de un poste de luz derrumbado en el barrio de Yancuitlalpan, “pero no hubo desgracias personales, sino sólo daños materiales aun no cuantificados”.

A su vez, el director de servicios municipales Heriberto López informó que dos árboles de la escuela primaria Plan de Ayala se vinieron abajo, derrumbando consigo la barda perimetral del plantel. También reportó que a unos 50 metros de la presidencia, una parte de la techumbre de lámina del inmueble conocido como La Cancha 13 fue arrancada de su base, pero sin lesionar a nadie.

Instituciones de auxilio de ese lugar reportaron a varios niños y mujeres en estado de shock, sobre todo de quienes habitan en las unidades habitacionales de Los Volcanes y La Cañada.

Según el área de protección civil de ese municipio fueron 10 los árboles que cayeron, mientras que en la comunidad de San José Xicohténcatl el fenómeno dañó un número todavía no cuantificado de viviendas techadas con láminas de cartón y paredes de adobe. Al cierre de la edición, las autoridades del lugar evaluaban la posibilidad de instalar un albergue provisional.

Hace dos años, el 7 de mayo de 2004, un tornado arrancó ventanas, puertas, luminarias y techos de lámina de varios de los edificios que conforman la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT), ubicada en la comunidad de El Carmen Xalpatlahuaya, municipio de Huamantla.

Desde entonces, ese hecho provocó que científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) se comprometieran a realizar, por separado, sendos trabajos sobre la presencia de tornados en el territorio tlaxcalteca, pues se estima que algunas zonas de la entidad son altamente propensas a este tipo de fenómenos meteorológicos, a los cuales no se les ha dado importancia debido al desconocimiento que existe sobre el tema.

Jesús Manuel Macías Medrano, integrante del Ciesas y especialista en el tema desde hace varios años, se comprometió con el titular del área de Protección Civil de Huamantla, Gerardo Espinosa “a iniciar un registro municipal de tornados, que aquí son conocidos como víboras o trombas, aunque este último término está mal empleado porque éstas sólo ocurren en el mar”.

Autor del libro Descubriendo tornados en México, Jesús Manuel Macías sostuvo que si bien existe mucha incredulidad al respecto, sobre todo porque se piensa que estos eventos sólo se presentan en el sur de los Estados Unidos, en México “ocurren esos fenómenos naturales potencialmente desastrosos que deben ser sumados a los inventarios de las amenazas naturales de nuestro territorio”.

“Los tornados no solamente existen y han existido en México, sino que son tan frecuentes y tan extendidos en la geografía nacional que, a lo largo de nuestra historia, se pueden recoger evidencias de su presencia. Son, la mayoría de ellos, de un tipo de tornados considerados como débiles”, precisó.

¿Qué es un tornado?

La palabra “tornado” proviene del latín tonare, que significa “girar”. Según la Nacional Oceanic and Atmospheric Administration, un tornado es un fenómeno meteorológico violento e impredecible, caracterizado por vientos que giran desde una formación nubosa densa en forma de embudo.

Los tornados son ciclones de pequeñas dimensiones, pero muy destructivos, que ocurren en distintas regiones del mundo. Los más frecuentes y devastadores se registran en las llanuras centrales de Estados Unidos.

Al respecto, la Agencia Federal para la Administración de Emergencias (Fema, por sus siglas en inglés) precisa que Estados Unidos es el país mucho más expuesto a la ocurrencia de tornados, con una frecuencia media de unos 750 episodios por año.

Los tornados se originan en las paredes de un huracán, debido a que se confrontan dos fuerzas opuestas: la centrífuga del viento que gira circularmente (debido a la influencia del movimiento de rotación de la tierra y a la tendencia física que tienen líquidos y gases a formar estas especies de remolinos al estar sometidos a “turbulencias”) y la de succión que se origina aspirando el aire caliente y haciéndolo subir hasta zonas más frías donde, al enfriarse, genera mayor succión y “tiraje” que perpetúan el fenómeno.

De acuerdo con datos de la Fema, existen varias escalas para medir un tornado, pero la más aceptada es la elaborada en 1957 por T. Theodore Fujita de la Universidad de Chicago.

Esta escala se basa en la destrucción ocasionada a las estructuras construidas por el hombre y no al tamaño, diámetro o velocidad del tornado. “No se puede, entonces, mirar un tornado y calcular su intensidad. Se deben evaluar los daños causados”.

De acuerdo con Fujita, existen seis grados (del 0 al 5) para clasificar la magnitud de un tornado: F0 muy débil (64 a 116 km/h). Quiebra las ramas de los árboles, produce daños en chimeneas, antenas de televisión y carteles; F1 Tornado débil (117 a 181 km/h). Arranca árboles en terrenos blandos y desplaza a los automóviles en movimiento de su ruta, además de que se desprenden las coberturas de los techos y se rompen los vidrios de las ventanas.

Los tornados violentos son los llamados F2 (182 a 253 km/ hora) y enseguida se ubican los severos F3 (254 a 332 km/h).

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