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Puebla > Estado
lunes 17 de abril de 2006

CUITLATLÁN

Privan intereses del PRI en candidaturas de la Alianza por el Bien de Todos

Fermín Alejandro García

La lista final de candidatos de la coalición por el Bien de Todos, salvo a algunas excepciones, resultó ser decepcionante para propios y extraños. La percepción que se tiene es que la postulación de aspirantes de esta expresión política fue utilizada por el grupo político del ex gobernador y ahora posible senador Melquiades Morales Flores para buscar chantajear al PRI o infiltrar al PRD, al que se le busca quitar competitividad o ser usado como plataforma para atacar al PAN desde la oposición.

Las cosas son muy claras, a finales de la semana pasada hubo un albazo y se modificó la lista de precandidatos de la coalición, en la que se intentó incluir a tres políticos de la era melquiadista. Ellos son: el ex alcalde de Tepeaca y ex diputado local, José de Jesús Vázquez García; el ex director de Seguridad Vial, Ludivino Mora; y al ex alcalde de Zacatlán, ex diputado local y ex dirigente de la CNOP, Juan Carlos Lastiri Quirós. Todos ellos entraron como propuestas impulsadas desde el PRD, pero sin haber renunciado al PRI.

Antes ya habían sido incluidos otros dos políticos cercanos a Melquiades Morales. Ellos son: Benita Villa Huerta como aspirante a senadora, y como candidato a diputado por el Distrito IX, de Puebla, a Emilio Maurer Espinoza, a quien se le utilizó hace siete años para hacer una guerra sucia contra el PAN a favor del PRI, lo que permitió en aquel entonces que los comicios de la capital fueran ganados por Mario Marín Torres.

De los tres priistas que fueron incorporados de última hora a la Coalición por el Bien de Todos solamente se quedó José de Jesús Vázquez, cuya inclusión solamente demuestra una cosa: en el PRD no hay memoria histórica.

Este hombre cuando concluyó su mandato como presidente municipal de Tepeaca dejó dudas sobre el buen aprovechamiento de los recursos públicos. Pero lo más cuestionable es que se dedicó a atacar a la Unión Campesina Independiente Emiliano Zapata Vive, la cual ha sido una de las pocas organizaciones populares que en los últimos años ha luchado contra el autoritarismo gubernamental y promueve los postulados de izquierda.

En el caso de Ludivino Mora trascendió que su no inclusión se debió en parte a que no renunció a tiempo al cargo público que desempeñaba en el ayuntamiento de Puebla. Pero también a que de última hora en la coalición se presentaron pruebas de que este hombre es impopular en varios sectores de la población de Teziutlán –distrito donde había sido postulado–, como algunas organizaciones de transportistas.

Teziutlán fue el único distrito donde se reculó a tiempo. En ese distrito quedó como candidato Hugo Castellano Gutiérrez, quien antes de dejar el PRI aparecía en los primeros lugares de las encuestas del tricolor, pero eso no fue tomado en cuenta por su anterior partido que decidió imponer al impopular ex director del Colegio de Bachilleres, Alberto Guerrero.

Castellano construyó su postulación con varios meses de anticipación al dialogar con distintos actores del PCD y el PRD, y sobre todo al exponer que su proyecto político es similar a los postulados de López Obrador.

Lo ocurrido con Juan Carlos Lastiri es una vulgar muestra de chantaje político. El ex alcalde de Zacatlán es un personaje venido a menos que lo mismo coqueteó con el Partido Nueva Alianza que con la Coalición por el Bien de Todos con el único propósito de que le den un nuevo hueso en el tricolor. Lo increíble es que en la oposición se les olvidó que este hombre encabezó un desastroso gobierno municipal y muchos priistas estarían felices de que ya no militara en el tricolor por lo malo que fue como edil.

Si realmente en la Coalición por el Bien de Todos hubiera existido la intención de proponer a personas que más o menos se acerquen a los postulados de su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, les hubieran puesto como examen que hagan un pronunciamiento público acerca de dos temas que son:

La corrupción que imperó en el gobierno de Melquiades Morales y el escándalo del góber precioso. Seguramente en las respuestas de por lo menos más de tres candidatos se pondría de manifiesto que orgánicamente siguen siendo priistas y su paso por la oposición no es más que chantaje o clientelismo político. Que triste.

Y las andanzas de Benita Villa Huerta

Cuando líneas atrás decía que en el PRD, o mejor dicho en la Coalición por el Bien de Todos, no hay memoria, no es una exageración. Así lo demuestra la postulación de Benita Villa Huerta como candidata a senadora, que cuando fue presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) y subsecretaria de Gobernación se caracterizó por aplastar al sindicalismo independiente y por cometer aberraciones jurídicas.

Dos ejemplos dan muestra de ello: la ilegalidad con que Benita Villa Huerta no le dio la toma de nota al Suntuap, pese a que había disposiciones de la justicia federal para que se reconociera legalmente a este sindicato universitarios; y no haber permitido la libertad absoluta del líder de la 28 de Octubre, Rubén Sarabia, alias Simitrio, quien pese a estar fuera de la cárcel sigue enfrentando un castigo absurdo, estilo Apartheid, que le impide visitar Puebla.

Estas dos actuaciones alejan a Villa Huerta del ideario de López Obrador, quien ha sido partidario de la libertad sindical y de oponerse a la judicialización de la justicia.

Ante esto es necesario preguntarse: ¿Villa Huerta estaría dispuesta a pedirle perdón al Suntuap y a Simitrio? ¿Reconocería que fue autoritaria su actuación? ¿Qué el gobierno de Melquiades Morales se tomaron decisiones arbitrariamente desde el punto de vista jurídico? Lo más seguro es que no siquiera ha de querer responder, por lo general esta mujer se caracteriza por guardar silencio.

Cuando Villa Huerta fue presidente de la JLCA el Suntuap ganó varios amparos para que se le reconociera la toma de nota y se le devolviera la personalidad jurídica para negociar el contrato colectivo de trabajo de la UAP, pero Benita Villa se negó sistemáticamente a acatar los fallos de la justicia federal. Se llegó al extremo que en la Suprema Corte de Justicia de la Nación había la intención de ordenar su destitución y procesamiento penal por desacatar sentencias de jueces de distrito.

Finalmente eso no ocurrió porque Villa Huerta fue cambiada de cargo, de la JLCA pasó a la subsecretaría de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Gobernación estatal. Pero además, concluyó el periodo de Guillermo López Mayo como secretario general del Suntuap.

En el sexenio de Melquiades Morales Flores el líder de la 28 de Octubre salió de prisión, luego de que fue encarcelado por motivos políticos. Pero el gobierno del estado no le otorgó la libertad absoluta, le impuso como sanción una aberración jurídica, que es prohibirle a Simitrio poner un pie en Puebla, lo que viola el derecho constitucional de libre tránsito.

Cuando esto ocurrió la defensa de Simitrio se acercó a la Secretaría de Gobernación para buscar eliminar ese castigo extracarcelario.

El asunto le tocó resolverlo a Benita Villa Huerta y luego de que los abogados de la 28 de Octubre presentaron un estudio con el que se demostraba que Rubén Sarabia jurídicamente tenía todo el derecho a alcanzar la libertad absoluta, la entonces subsecretaria de Gobernación les respondió, luego de darle muchas largas a este caso, lo siguiente:

El gobierno no podía acceder a la petición que hacía la defensa ,ya que eso significaba conceder un “indulto” y eso jurídicamente no era procedente.

Los abogados de Simitrio docenas de veces expusieron que era incorrecta esa respuesta, que Simitrio ya había purgado una condena y tenía derecho a recuperar todos sus derechos civiles, que no estaban pidiendo una conmutación del castigo y por tanto la solicitud no era que el líder de la 28 de Octubre fuera indultado.

Nada hizo cambiar a Villa Huerta. Su trato con la 28 de Octubre siempre fue secó y poco dispuesto al dialogo, es decir mostró un comportamiento clásico de los priistas autoritarios. Aunque es preciso señalar que esa forma de ser no era con todos, era solamente con las organizaciones populares de izquierda, con las que ahora dice identificarse y luchar por las mismas ideas. Que falsa.

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