ENTRELÍNEAS
· Puntea el PAN la contienda presidencial
· La elección por el Senado está empatada
· MMF, el mejor “activo” del PRI: Opina
Rodolfo Ruiz
Para los priistas de nueva generación debe resultar sumamente
incómodo tener que recurrir a una figura política del pasado,
como el ex gobernador Melquiades Morales Flores, para ganar una elección
como la del próximo domingo 2 de julio.
Y es que hoy por hoy no tienen de otra, pues su principal activo –el
gobernador en funciones Mario Marín – perdió la aprobación
mayoritaria de los poblanos tras el escándalo de su conversación
telefónica con el empresario Kamel Nacif Borge.
De acuerdo con la última encuesta estatal realizada por “Opina,
Consultoría Estratégica”, el 57.6 por ciento de los
ciudadanos de la entidad desaprueba la forma de gobierno del mandatario
estatal, contra un 37.6 que la aprueba.
El problema para los priistas de nueva generación y sus estrategas
electorales es que esta situación ha mermado no sólo las
expectativas de los ciudadanos con respecto a la gestión marinista,
sino el potencial de voto de sus candidatos a la presidencia y al Senado
de la República.
En noviembre del año pasado, antes de que la periodista Lydia
Cacho Ribeiro fuera detenida, tres de cada 10 ciudadanos del estado creían
que su situación era mejor con respecto a la del año pasado,
hoy, esta expectativa sólo es compartida por 1.6 de cada 10 personas.
Según el estudio demoscópico, aplicado a una muestra representativa
de mil 200 ciudadanos del estado durante la primera semana de abril, si
hoy fueran las elecciones para presidente de la República, Felipe
Calderón Hinojosa y el PAN ganarían los comicios con el
34.6 por ciento de la intención de voto, y el segundo lugar se
los disputarían Roberto Madrazo de la Alianza por México
con el 26.7 por ciento, y Andrés Manuel López Obrador, de
la Coalición por el Bien de Todos, con 26.1 por ciento.
La merma que Roberto Madrazo ha sufrido en la entidad por el desgaste
del gobernador Mario Marín es considerable, pues en noviembre su
intención de voto era de 35.2 por ciento y en abril es de 26.7
por ciento, es decir que bajó 8.5 puntos.
En cambio la intención de voto de Felipe Calderón y el
PAN subió 8.3 puntos, al pasar de 26.3 por ciento que tenía
en noviembre a 34.6 por ciento en abril.
En la elección para senadores este fenómeno se repite,
pues los votos que pierden los candidatos del PRI y/o la Alianza por México,
el PAN los cacha.
En noviembre de 2005, el PRI sacaba al PAN una ventaja de 6.6 puntos,
sin embargo cinco meses después la intención de voto de
los candidatos panistas aumentó 6.3 puntos.
Si individualmente se analiza el potencial de voto de cada uno de los
candidatos al Senado, la conclusión es que el ex gobernador Melquiades
Morales Flores es por mucho el mejor activo del PRI.
Melquiades tiene un conocimiento probado del 90.7 por ciento, un voto
favorable del 66.5 por ciento y un voto de rechazo del 30.2 por ciento
.
Rafael Moreno Valle, quien es el segundo candidato mejor rankeado al
Senado, tiene un conocimiento probado del 41.5 por ciento, un voto favorable
de 42.2 por ciento y un voto de rechazo de 49.3 por ciento, es decir,
pesa más el voto en contra que a favor.
Mario Montero Serrano tiene, en cambio, un conocimiento probado de 70.1
por ciento , un voto favorable de 37.3 por ciento, pero un voto de rechazo
de 52.9 por ciento, lo que significa que uno de cada dos ciudadanos que
lo conoce votaría en contra de él.
Si comparamos los números de Melquiades Morales con los del PRI
y los de Mario Marín, la importancia del ex gobernador poblano
como una figura clave en el actual proceso electoral se hace aún
más evidente.
Me explico.
Mientras por Melquiades Morales estarían dispuestos a votar seis
de cada 10 posibles electores de la entidad, por Roberto Madrazo sólo
lo harían tres de cada 10. En este contexto, hay que añadir
que la forma de gobierno de Mario Marín sólo es aprobada
por 3.7 de cada 10 ciudadanos.
El inverso de la moneda es el siguiente: Mientras Melquiades Morales
sólo tiene el rechazo de tres de cada 10 posibles votantes, los
ciudadanos que desconfían del PRI y su candidato presidencial son
de cuatro de 10 y los que desaprueban la gestión de Mario Marín
son seis de cada 10.
Desde esa óptica y desde esa perspectiva, es que decimos que para
los priístas de nueva generación debe resultar no sólo
incómodo, sino traumático el tener que recurrir a una figura
política del pasado para tratar de recomponer el presente y medio
vislumbrar el futuro. |