Sigue en espera de “padrinos” la larga lista de cuadros del siglo XVI en iglesias
Miguel Ángel Domínguez / III y última parte
Mientras los integrantes de la Asociación Civil (AC) Adopta una Obra de Arte ya integraron y entregaron un anteproyecto a Sari Bermúdez, director del Consejo Nacional de las Culturas y el Arte (Conaculta), para rescatar el muro perimetral del ex Convento de San Francisco, sin obtener respuesta tras medio año de espera; los problemas con las pinturas religiosas de varias iglesias de la ciudad no dejan de brincar como hongos en el campo.
Por ejemplo, durante el reciente recorrido hecho por elementos de ese grupo a los oratorios de La Merced y San Félix descubrieron una vez más problemas con los edificios y eso repercute en los óleos ahí guardados. “Si hablamos de todas las iglesias de la ciudad el diagnóstico es lamentable y es urgente repararlas. Entran en ese cajón San Félix, Santa Clara, La Parroquia, La Merced y la Tercera Orden”, afirmó Lisette Spitalier de Maurer, representante de la AC, durante la charla con este diario.
Aclaró que en el caso de San Félix “faltan 24 cuadros y quizá sigan escondidos o alguien los tenga. En Santa Clara, 20 imágenes no resultan en buenas condiciones y en La Parroquia no revisamos aún”.
Lamentó, en el caso de La Merced y San Félix, que la humedad haya empezado a provocar daños y debido a eso resulta imposible colocar los objetos del siglo XVI. “Subirlos sería muy aberrante. De hecho, en el último caso, los tinacos puestos por los vecinos en los límites de ambas paredes traspasa la humedad; además, los contrafuertes del templo fueron agarrados por las casas colindantes y sujetaron hasta tuberías viejas”.
Según los datos obtenidos, el 95 por ciento del acervo religioso de Atlixco, instalado en las cerca de 30 iglesias en la ciudad, está en “serio deterioro y a punto de perderse”, y en espera de algún “padrino” dispuesto a aportar dinero y comenzar la restauración.
Y no es todo, 420 piezas, entre cuadros, lienzos, libros y accesorios de los siglos XVI, XVII y XVIII, requieren de “cuidado urgente”. De esos, 150 pinturas de las iglesias de San Félix y Santa Clara, dos de las más importantes de la ciudad, necesitan ayuda extraordinaria o serán extraviados.
“Demandamos al ayuntamiento y al INAH más atención sobre el cuidado del patrimonio cultural de Atlixco. Casi nadie por el momento está rescatándolo, protegiéndolo y cuidándolo. Y auque existe un sector de la sociedad civil dispuesta a realizar ese trabajo, no es nuestra responsabilidad absoluta”, afirmó.
Las causas del deterioro de las piezas religiosas en las iglesias, explicaron algunos especialistas es, “primero, el excremento de las palomas, después la falta de mantenimiento, las condiciones del lugar donde podemos encontrarlas son deficientes, el olvido del gobierno es clave y la falta de recursos económicos fundamental”.
Agregó Spitalier: “a nadie le interesa el tema. Entre la población y las autoridades existe poca mentalidad para responder a este tipo de requerimientos. Digamos, es una especie de ignorancia, de poca visión en Atlixco. No quieren restaurar nada”.
Soslayó, sí existiera la idea de apoyar y reparar ese tipo de arte “hablaríamos concretamente de Atlixco como un centro turístico de calidad, de otro nivel y categoría... así ocurre en Europa. Incluso, pueden generarse empleos con mejores hoteles y restaurantes y evitar la migración en la zona en donde tarde o temprano habrá problemas sociales”.
Actualmente, indicó, en Atlixco existe un turismo debido a las bondades de la geografía, de la belleza de Los Valles y la atracción del Popocatépetl. “Pero es posible aspirar a otra cosa con los cuadros ya repuestos. Las iglesias realmente elevarían el nivel del turismo. En gran parte la riqueza cultural de Atlixco es desperdiciada y, además, sigue perdiéndose”.
Ese panorama, sostuvo, refleja una “falta de visión, ignorancia, de capacidad y de incultura de las autoridades y de un sector de la gente para ser padres adoptivos. Ahí está La Merced y San Félix, en espera del comienzo del rescate”.
Esas dos iglesias junto a San Francisco, reiteró Spitalier, representan “las pocas ganas de apostarle de quienes pueden hacer algo para mantener y enriquecer nuestra cultura, nuestra identidad y nuestro pasado”.
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