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Puebla > Estado
jueves 13 de abril de 2006

ARISTAS DE LA CIUDAD

Tamiro Miceneo en El Carmen

Elvia Sánchez de la Barquera

Una de las pocas esculturas en Puebla en que se sabe quién es el escultor es ésta, la del busto a Federico Escobedo, en el parque que lleva su nombre, ubicado en la colonia el Carmen, sobre la 16 de septiembre y entre las avenidas 19 y 21 Oriente. El escultor es José Luis Silva, originario de Cholula, y se positivó en bronce en los talleres de fundición de los Ferrocarriles Nacionales. La iniciativa para realizar este monumento y por adjudicar el nombre al parque partió del grupo literario La Bohemia Poblana, ya que el homenajeado fue el primer presidente honorario del mismo.

El monumento es de por lo menos tres metros de alto y se ha construido sobre una base escalonada. La peana que sostiene el busto es un simple cubo rectangular forrado de talavera, a cuyos costados se hallan las consabidas inscripciones: el reconocimiento al grupo literario, el reconocimiento a las autoridades que abrieron paso a la instalación del monumento, las fechas, y, por supuesto, un ejemplo literario de Escobedo:

Flor que llora

Todo en la naturaleza es simbolismo...

hay de Puebla en la Sierra encantadora

una a que el indio

llama: ¡flor que llora!

flor que llora colgada en el abismo.

Perfecta Analogía

encuentro en ella con la patria mía

y el hado adverso me parece el mismo: México es una flor encantadora

pero ¡ay!... es flor que llora,

flor que llora colgada del abismo...

Tamiro Miceneo 1914

La construcción que sostiene letras y escultura se debe al arquitecto Mariano Mulliert, y su recubrimiento es una alarde de propiedad local.

El jardín en medio del cual se encuentra, es de estructura decimonónica en que el centro es inamovible y con su respectivo marcador territorial, además de los pasillos que forzosamente pasan por el centro para llegar al otro extremo, partiendo la superficie en ocho fracciones iguales. Este espacio está en total abandono, las raíces han roto el pavimento y las plantas no han recibido agua desde la última llovizna.

El busto es de tamaño natural, colocado a una altura superior a la media mexicana, lo cual disminuye aún más su tamaño –visualmente– y su presencia, la fisonomía del representado es notoriamente desproporcionada, y para quienes no conocimos a este púetasacerdote, originario de Guanajuato (1874-1949), podríamos pensar que la naturaleza no le había favorecido físicamente, una manera de cobrarse los dones humanista, literarios y filosóficos. Pero también podríamos pensar que la capacidad de representación de nuestros escultores es lo suficientemente limitada para que la mayoría de ellos no quiera firmar sus obras y, resguardecerse, así, de posibles venganzas, de ese popular impulso de hacerse justicia por mano propia.

Lo que es curioso es que nunca falta el dato de la autoridad gubernamental que está detrás de cada monumento ¿se ha dado cuenta?

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