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Puebla > Cultura
jueves 13 de abril de 2006

En Piedras Encimadas se vive una competencia por el comercio

Juan Pablo Ramos Monzón

El valle de las Piedras Encimadas es un paraje natural que los habitantes de Tlaxcala y Puebla han visitado desde hace más de dos décadas, pero la modernidad también ha tocado la zona turística que espera a 9 mil personas para este fin de semana.

Desde hace cuatro años, por iniciativa del gobierno estatal, dirigido entonces por Melquiades Morales Flores, se compraron terrenos de particulares y ejidatarios, que suman 200 hectáreas en su totalidad.

El ahora llamado Parque Ecoturístico Piedras Encimadas, se ha convertido en una zona de competencia entre los que, desde antes de que se construyera el complejo vacacional, fungían como guías, y las empresas, como Africam Safari, para obtener un beneficio.

En un principio, el valle era una zona pública para que el que quisiera pasear por el hermoso paisaje, de extensos pastizales, pinos y monolitos. Ahora, el costo por entrar es de 20 pesos por persona, tarifa que se suma a una lista de diversos precios que varían según la actividad que se desee hacer.

Tal vez no se perciba, en primera instancia un costo muy elevado, pero cabe reflexionar en el dato que la mayoría de los visitantes, lo hacen en familia. “Yo llegué a venir con 20 familiares” recordó un señor.

Es por ello, que algunos de los trabajadores que viven en las cercanías del parque, y que han trabajado ahí desde más de una década, han visto una importante baja en sus comercios, como la renta de caballos, las guiadas a pie y el comedor, pues declaran que el dinero que disponían para esos servicios, ahora lo gastan en las entradas y diversas actividades que el parque propone.

El principal atractivo de la zona que está al norte del estado de Puebla, en las cercanías con Zacatlán, y Tlaxcala, son las formaciones rocosas que se erigen a lo largo del valle, algunas de las columnas, que por efecto de la eroción semejan pilas de enormes piedras, alcanzan más de 25 metros de altura.

La zona es un lugar de vientos fríos y humedad favorable para los pinos y el césped que se extiende por las 200 hectáreas, que han sido delimitadas con unas cercas hechas de polivinil. Dentro del llamado parque ecoturístico, se ofrecen actividades de aventura como son el rapel, la tirolesa y los paseos en bicicleta de montaña.

Actualmente, la parte ecoturística, corre a cargo de Africam Safari, quienes también han incluído a algunos animales como parte del atractivo.

Pero no todo ha sido convivencia dentro del centro recreativo, pues a la fecha, se han levantado quejas por parte de algunos de los que comercian desde antes del inicio de dicho proyecto, tal es el caso de la señora Leonor Cásares Cortés, quien atiende la tienda de artesaías, desde hace 13 años ha trabajado en la zona y hace siete que es guía del parque.

Una de las principales quejas que Cásares denunció, es la imposición de horarios que los actuales administradores del parque han establecido, obligandolos a que a las 6 de la tarde, dejen de realizar sus actividades. De igual forma, la hora de entrada, que antes no tenía inicio establecido y que ahora se les ha dictado a las 10 de la mañana, siendo que esa zona ha sido su lugar de trabajo desde mucho tiempo atrás, y que en estos momentos los han llegado a sacar con uso del guardía de seguridad, por empezar a trabajar más temprano.

Las bajas en el negocio de los caballos también ha bajado considerablemente, comentó el propietario de dos de ellos, que renta junto con sus compañeros. En total, ellos juntan 50 equinos para rentarlos a los que llegan a conocer, pero “lo que tenían para un caballo, ahora lo pagan para que entre la familia”. A las cuatro de la tarde, sólo 14 de los 50 animales, habían dado el servicio, y sólo les quedaban dos horas para esperar una mejoría.

De forma específica, los servicios ofrecidos por el parque van desde la entrada, con un valor de 20 pesos, el área de campamento, que ofrece 30 islas diseñadas en arcilla para evitar encharcamientos, regaderas con agua caliente y cerca de seguridad, ésto, con un costo de 70 pesos por persona. También se ofrece la renta de bicicletas de montaña que cuesta 50 pesos; la opción de una “ruta extrema”, donde por 50 pesos se puede hacer rapel y bajar por la tirolesa y la opción de subir a un globo aerostático a más de 70 metros de altura, esto, por 150 pesos.

El mayor descontento por los trabajadores independientes al proyecto, es el poco apoyo que se dan entre los que compraron los terrenos y ellos, pues ni siquiera les habían informado que se ofrecerían las actividades antes mencionadas, hasta que los letreros con los precios fueron colocados.

Así también, los promotores del Parque Ecoturístico Piedras Encimadas, señala Leonor Cásares, no anuncian la zona de comida, comprendida por siete cocinas de aproximadamente 3 metros cuadrados, que operan con leña pues esa zona, a diferencia de la entrada, no cuenta con luz. “Si se está cobrando la entrada, que sirva para mantener al parque”.

A su parecer, lo que hace falta es que se le avise al Secretario de Cultura de Puebla, Juan José Bretón çvalos, para que ponga atención sobre estos detalles, que bien podrían ser solucionados por medio de la convivencia de ambas partes que subsisten del parque, declaró.

Mientras tanto, los preparativos para el fin de semana, que según cálculos de Williams Gerardo Lastra, jefe de Consejos Municipales de la Secretaría de Turismo de Puebla y coordinador del proyecto Africam Safari en el Valle de las piedras encimadas, llegará hasta la cifra de los 9 mil.

Para ello, se ha preparado un estacionamiento con capacidad de 190 automóviles, el equipo de guías ecoturistas se incrementará al doble, para brindar seguridad a los que quieran lanzarse de la tirolesa o realizar cualquier otra actividad recreativa.

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