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Puebla > Estado
lunes 20 de febrero de 2006

CARPETA

El que a hierro mata...

Sergio Cortés Sánchez

Es difícil callarse ante la impunidad y prepotencia de los actos del gobernador Mario Marín. La entrevista telefónica de Mario Marín con el textilero Kamel Nacif denota un uso faccioso del poder con el único fin de amedrentar el ejercicio crítico de la profesión periodística; ese solo hecho es ya deleznable, porque coarta la libertad de expresión constitucional. Lo es más porque violenta la autonomía del Poder Judicial, así como las garantías constitucionales de igualdad jurídica ante la ley y el derecho a ser oído y vencido en juicio. Además de no observar la normatividad procesal para los que difaman, considerado delito no grave y, en consecuencia, no amerita cárcel –presuponiendo que existiera tal delito.

La prontitud y servilismo con que actuó el gobernador no da lugar a dudas sobre la comunión de interés y la subordinación del Poder Ejecutivo al económico. El empresario Kamel Nacif y el gobernador Mario Marín son intolerantes con sus críticos; detestan el ejercicio periodístico, pero no lo confrontan con el raciocinio y la prosa, sino con los cuerpos policiacos y una aplicación torcida de la ley. El lenguaje empleado por el gobernador en su plática con el empresario es inadmisible, no por su procacidad, sino por su misoginia y la amenaza explícita a sus críticos.

La defensa del mandatario estatal, tardía e inconsistente, no es creíble, y mucho menos se ubica en la magnitud actual del hecho: no es un pleito local de anónimos contendientes; su caso está en los tres poderes formales y en todos los de facto. Las salidas decorosas al conflicto son cada vez menos, y mayor el costo para Mario Marín; sus correligionarios lo han abandonado ya, los empresarios también y de poco le serviría ofrecer la cabeza de alguno de los colaboradores implicados, solicitar la intervención de un tercero con la autoridad legal para ello o pedir disculpas. Complacer a un presunto evasor fiscal, violador de derechos laborales, misógino, protector de pederastas y represor de periodistas no fue lo más lúcido ni lo mejor para su partido.

Las encuestas que circulan en este momento en la ciudad registran lo que ya todos sabemos: Marín la regó, y el costo es la licencia al cargo. Roberto Madrazo ya se deslindó y se pronunció por la solución más ventajosa para el PRI: que la Suprema Corte de Justicia de la Nación investigue y algún día posterior a la elección presidencial resuelva y, si lo hace dos años después de la toma de posesión de Marín, mejor; de esa manera no se tendría que convocar a un proceso electoral para nombrar al sustituto. Un proceso electoral para elegir gobernador de Puebla en estos momentos es posible que sea adverso para el PRI.

Hasta antes de la difusión de las grabaciones –hecho conocido por nueve de cada 10 ciudadanos del municipio de Puebla–, todo le favorecía a Mario Marín. San Valentín no lo volvió a socorrer, y todo cambió para el abogado autocomparado a Benito Juárez; en tan sólo una semana perdió al 20 por ciento de los ciudadanos del municipio de Puebla que tienen teléfono en casa (pérdida de capacidad para conducir el gabinete, merma de aprobación de su gestión, de honradez y de confianza): las opiniones positivas de su administración bajaron de 56 por ciento a 39 por ciento; las características positivas de su gestión (trabajador, ayuda, obra pública, cumple, honrado, eficiente, cercano a la gente, liderazgo, organizado y tolerante) cayeron de 58 por ciento a 42 por ciento, y las negativas (mentiroso, corrupto, autoritario, prepotente y déspota) aumentaron de 18 por ciento a 33 por ciento. Hace un mes, en la víspera del primer informe de gobierno, el 72 por ciento de los ciudadanos del municipio de Puebla tenía una opinión positiva de Mario Marín en cuanto a su tolerancia con la crítica, liderazgo, capacidad de trabajo y honradez; hoy son 42 por ciento los que eso creen.

No cayó sólo; se llevó al baile a Enrique Doger, quien tenía 7.3 puntos de calificación la semana pasada, y ayer registró 6.7 puntos en una escala del uno al 10 (Marín pasó de 7.6 al 6.3 puntos en ese mismo lapso). Dicho de otra manera: hace una semana, por Marín había 95 opiniones positivas por cada 10 negativas; hoy son 17 por 10; en el caso de Enrique Doger, registró 60 positivas por 10 negativas la semana pasada; hoy son 28 por 10. Para mala fortuna de Enrique Doger, ex rector en funciones de presidencia municipal, su apellido paterno es libanés, y la asociación con los villanos (Kamel Nacif, Succar Kuri y Hannan Nakad Bayeh) y los priistas es automática. Por eso ya atajaron al gobernador poblano; si no ayuda que no estorbe le dijeron y su candidato presidencial ofreció su cabeza; no era para menos: cuatro de cada cinco ciudadanos cree que la actuación de Mario Marín perjudica al PRI y, según la encuesta de Opina, Consultoría Estratégica, cuatro puntos perdió el PRI en el municipio de Puebla entre el 13 y el 15 del mes en curso. El mal mayor de ese partido se llama Roberto Madrazo, pero, por el momento, el culpable es el abogado mixteco.

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