Economía a retazos

Foxilandia y el México real

Héctor Sotomayor Castilla q La semana pasada se dieron a conocer dos informes que, si bien tienen naturaleza y procedencia distinta, nos permiten sendas aproximaciones a algunos de los perniciosos resultados que ha tenido la política económica del “gobierno del cambio”. También por esos días se dio a conocer un nuevo milagro en foxilandia: la creación de una poderosa clase media. Contrastar el funcionamiento real de la economía con las idílicas percepciones que, sobre dicho comportamiento, tiene el presidente Vicente Fox, es un ejercicio necesario.

Según el imaginativo inquilino de Los Pinos, su gobierno ha impulsado un conjunto de acciones que generaron un entorno económico, financiero y social que se expresa en una creciente prosperidad para un número cada vez mayor de mexicanos. Así, en los cuatro años de su gobierno el grupo de las familias que, de acuerdo a su ingreso total se les clasifica como clase media, se ha incrementado de manera considerable y su poder es tal que lograron en 2004 comprar 120 mil automóviles, esto gracias a que las familias que ganan cinco salarios mínimos pueden comprarse uno. Por supuesto que el imaginativo Vicente Fox no mencionó, que el crédito mediante el cual la poderosa clase media adquiere un auto implica pagos de hasta por cuatro años (en cómodas mensualidades), que representan una absorción de entre el 25 y el 30 por ciento del ingreso familiar, es decir, nuestra poderosa clase media que muy probablemente destina otro 30 por ciento al pago de vivienda tendrá que enfrentar los gastos de educación, alimento, y vestido con un máximo de 2 mil 500 pesos mensuales.

En contraste, la revista Forbes dio a conocer que un distinguido mexicano (Carlos Slim) alcanzó el nada despreciable cuarto lugar en lista de los hombres más ricos del mundo. La información presentada señala que en los últimos cuatro años este mexicano incrementó su fortuna en más del 200 por ciento con lo que alcanza ahora los 23 mil 800 millones de dólares, lo que equivale a 42.3 por ciento del ingreso de un año de todas las familias del país. Pero Slim no es el único mexicano en aparecer en esa destacada lista, hay otros nueve empresarios que juntos, alcanzan una fortuna de 19 mil millones de dólares.

Aquí, en el México real, de acuerdo a datos del INEGI, además de esos 10 extraordinarios casos de bonanza, hay 3 millones 300 mil niños que, entre los seis y 14 años, tienen que trabajar en muchas ocasiones sin percibir remuneración alguna, y en el caso de tenerla, está muy por debajo del salario mínimo. Entonces de que país estamos hablando.


Problemas y desafios de la educación en América Latina

q En un documento elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), titulado “Invertir mejor para invertir más. Financiamiento y gestión de la educación en América Latina y el Caribe”, se analizan los principales desafíos de financiamiento y gestión de la educación en América Latina y el Caribe.

En el documento se afirma que los recursos necesarios en América Latina para cumplir, antes de 2015, las cuatro grandes metas educativas establecidas en diversos acuerdos internacionales, ascienden a 150 mil millones de dólares, cifra que representa cerca de 7.5 por ciento del PIB del año 2000 de los países de la región.

Las cuatro grandes metas que el documento establece deben alcanzarse en 2015, son:

1) La universalización de la educación preprimaria. La matrícula preprimaria en el año 2000 era de apenas un 50 por ciento (como promedio regional), con niveles que fluctuaban entre 15 y 30 por ciento en aquellos países de más bajo ingreso por habitante.

Según el documento, el avance hacia la cobertura universal de este nivel educativo, se dice, eleva la eficiencia del sistema educacional, ya que reduce el número de años necesarios para completar la educación básica y media, y contribuye a cerrar las brechas entre los niños de distintos estratos sociales. También, otorga mayores posibilidades a las mujeres de incorporarse al mercado del trabajo, al facilitarles compatibilizar el trabajo doméstico con el trabajo remunerado fuera del hogar.

La CEPAL y la Unesco estiman que los recursos necesarios para alcanzar una cobertura universal en la preprimaria ascenderían a cerca de 64 mil 600 millones de dólares, es decir, poco más del 42 por ciento del total que se requiere para lograr las cuatro metas consideradas en el informe.

2) Asegurar el logro universal del ciclo primario. Si bien hacia el año 2000 la cobertura de la matrícula en la educación primaria en América Latina y el Caribe alcanzaba el 93 por ciento como promedio regional, en 15 países sólo un 83 por ciento de los niños y niñas lograba terminar sus estudios, mientras que en otros cinco esta tasa disminuía a 80 por ciento y menos. Esto indica que los altos niveles de repetición, y especialmente la deserción escolar antes del término del ciclo primario, siguen siendo un problema acuciante en la región.

Para cumplir esta segunda meta, se requieren alrededor de 21 mil 500 millones de dólares, lo que representa un 14.4 por ciento del total necesario para cumplir las cuatro metas señaladas.

3) Elevar al 75 por ciento la cobertura en educación secundaria. En el 2000, la tasa neta de matrícula de la población de 13 a 18 años era del 62 por ciento como promedio en la región. También en este ámbito, existe un alto nivel de deserción (en ocho países supera el 15 por ciento), lo que acarrea importantes pérdidas sociales y privadas.

Ampliar la cobertura al 75 por ciento costaría 59 mil 300 millones de dólares, 9.8 por ciento del total necesario para cumplir las cuatro metas. Cabe destacar que Argentina, Chile, Cuba y Jamaica ya han cumplido esta meta de cobertura o la han superado.

4) Erradicar el analfabetismo entre los jóvenes y adultos. Los antecedentes disponibles indican que en 10 de 22 países la tasa de analfabetismo es igual o superior al 10 por ciento y en cinco de ellos supera el 20 por ciento. Actualmente hay alrededor de 39 millones de analfabetos adultos en la región. La erradicación de este problema al año 2015 demandaría un gasto de 6 mil 900 millones de dólares.

En síntesis, si los países de la región pretenden alcanzar las metas mencionadas, deberían gastar, entre 2005 y 2015, cerca de 13 mil 560 millones de dólares adicionales al año.


Aguja económica

Juan Pablo Proal Mantilla q Este mes, el INEGI dio a conocer los resultados de una investigación que detalla el panorama del trabajo infantil en México durante el periodo1995-2002. El estudio consta de 150 páginas y dedica un capítulo específico a mostrar el nivel de explotación que padecen los menores de edad en cada una de las entidades del país, donde Puebla resultó que ocupa el tercer lugar nacional. Hasta hace tres años, en el país laboraban cerca de 3 millones 300 mil infantes; de este total, el 8 por ciento corresponde a nuestro estado, lo que equivale a que un total de 267 mil 300 menores de edad están laborando en la economía poblana. Las entidades que anteceden a Puebla son Chiapas y Veracruz. Por su parte, los estados con menor explotación infantil son: Baja California y el DF.

Al parecer, de acuerdo con la investigación hecha por el INEGI, este indicador está estrechamente relacionado con el promedio de escolaridad de la Población Económicamente Activa (PEA), que en Puebla es de 7.1 años, cifra muy similar a la de los estados que padecen el problema del trabajo infantil. Contrario a este efecto, en la capital del país el promedio de estudios es de 10.2 años y en Baja California de nueve.

A nivel internacional ocurre lo mismo. Según la Organización Internacional del Trabajo, Costa Rica, con una taza de trabajo infantil de tan sólo el 6 por ciento, es el país latinoamericano donde los niños disfrutan más de la infancia y sus juegos y en donde el promedio de estudios de la PEA es de 10 años. No ocurre lo mismo en China, donde la población tiene un promedio de escolaridad de seis años.

A manera de conclusión, podemos decir que mientras las familias se vean en la penosa decisión de mandar a sus hijos a trabajar, difícilmente aumentará el nivel de estudios de la población. Por lo tanto, este problema tiene que erradicarse aumentando el índice de empleos y mejorando la calidad de los existentes. En el caso del campo, si el Poder Ejecutivo federal continúa utilizando la estrategia migratoria como uno de los pilares económicos, los niños continuarán sembrando en sustitución de sus padres. Comentarios a jp.proal@jornadadeoriente.com.mx


Retacitos con hueso

q

Si América Latina es la región del mundo donde se observa la mayor desigualdad social, México es una de las naciones latinoamericanas donde el ingreso está más concentrado. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, levantada en 2002 por el INEGI, el 10 por ciento de la población más pobre obtuvo apenas entre el 0.8 y el 2.9 por ciento del ingreso nacional; en cambio, el 10 por ciento de la población más rica del país concentró del 29 al 40 por ciento del ingreso total.

Una investigación de la Secretaría del Trabajo, titulado “El trabajo infantil en México”, concluye que en el país hay 3 millones 300 mil niños en el mercado laboral, aunque el 65 por ciento de ellos no recibe percepción alguna. El 54.7 por ciento de los menores se dedica a las actividades domésticas y el resto se ocupa en el trabajo económico, donde llegan a laborar entre 15 y 35 horas a la semana. Las entidades que presentan la mayor incidencia de esa forma de empleo son: Chiapas, Campeche y Puebla, en ese orden.

Entre 1983 y 1985, las importaciones mexicanas de 10 productos básicos representaron el 20 por ciento del consumo total, mientras que para el periodo 2001-03 el componente importado de la oferta interna total ascendió al 38 por ciento, expuso la CNC en un documento donde se demanda al presidente Fox promover adecuaciones al capítulo agrícola del Tratado de Libre Comersio de Norteamérica.

Mientras más capital extranjero en la banca comercial menos crédito a la actividad económica. En un estudio hecho para Latinoamérica por la consultoría Standar&Poor’s, se concluye que mientras la participación del capital extranjero en México es del 83 por ciento, la más alta de América Latina, es el país de la región donde es más reducido el crédito a la actividad económica, que apenas alcanza el 16 por ciento del PIB.