Lunes 14 Agosto 2000
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

Primera
Plana

  IPAB, el IVA y las ganancias especulativas n Jaime Ornelas Delgado

Quizá cuando Acción Nacional aprobó en el Congreso, de la mano del PRI, la conversión en deuda pública de los pasivos del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y el pago de intereses por la compra del los pasivos bancarios, estaba muy lejos de imaginar que el próximo presidente sería un candidato que, utilizando sus siglas, logró ³sacar al PRI de Los Pinos². Hoy, seguramente, estarán lamentando de aquel acto irreflexivo, pues buena parte del presupuesto de egresos de la federación se utilizará para cumplir los compromisos que dejará el gobierno zedillista, existiendo muy poco margen para llevar adelante una política económica de acuerdo con los intereses del nuevo Ejecutivo. El caso es que ahora se calcula que para el ejercicio fiscal del próximo año los requerimientos financieros del IPAB ascienden, cuando menos, a 75 mil millones de pesos, algo así como el dos por ciento del Producto Interno Bruto nacional, tan sólo de intereses y a pagar el año que viene.
Al iniciar sus operaciones en mayo de 1999, el IPAB nació con una deuda de aproximadamente 725 mil millones de pesos y la propia ley que lo sustenta obliga a considerar dentro del presupuesto anual de la federación un monto correspondiente a los intereses del bono con el cual el gobierno pagó la adquisición de la cartera vencida de los bancos. Incluso, se creó el Ramo 34, llamado ³Erogaciones para los Programas de Apoyo a Ahorradores y Deudores de la Banca², dentro del cual en el 2000 se presupuestó una erogación, para el pago de intereses por los pasivos del IPAB, de 59 mil 500 millones de pesos, monto superior a los 52 mil 884 millones de pesos destinados a combatir la pobreza en la que se encuentran 70 millones de mexicanos, es decir, a los pobres se destinan 6 mil 616 millones de pesos menos que lo que se paga a un puñado de banqueros.
La desesperación de los asesores económicos de Fox, que ahora se dan cuenta de lo reducido de los recursos fiscales no comprometidos, los ha hecho proponer aplicar el IVA a medicinas y alimentos, lo que de ninguna manera permitiría obtener los recursos necesarios para cumplir las promesas hechas por el candidato Fox. Sin embargo, mientras los empresarios autorizan llevar a cabo una reforma fiscal a fondo, más sencillo y, sobre todo, más popular sería gravar las utilidades provenientes de las actividades especulativas, total, no sería más que quitarle un pelo a un gato y, sin duda, se obtendrían mayores recursos.