Miércoles 23 de Febrero 2000
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

Primera
Plana
Dejemos que estas dos arreglen el mundo

Marcos Winocur

La escena de todos los días: me veo sentado a la mesa, hora de la comida, nutrición y rito; mi padre ocupando la cabecera. A su derecha, mi madre; a su izquierda, mi abuela. Era el estado mayor; y yo, sentadito a un costado, la tropa.
Mi abue daba las órdenes:
-Siéntate derecho. Y termina de comer lo que tienes en el plato.
Y mi mamá reforzaba:
-Mil veces te lo hemos dicho.
Yo había hecho una isla de puré de papas, los piratas acababan de desembarcar y no me resignaba a eclipsarlos.
-¿No has oído?
Mi padre, gesto ausente, ocupaba el trono por tradición, gobernaba mi abuela, dirigiéndose a él por mera fórmula:
-Hace falta pintar la cocina, está hecha una verdadera mugre.
Mi padre quedaba en silencio que se tomaba por asentimiento.
Alguna vez su mirada se encontró con la mía, parecía decir:
-Dejemos que estas dos arreglen el mundo.