La
mirada y el objeto
Alfonso Simón Pelegrí
Para Nadia Borislova, por Soneto para dos guitarras
La doctrina zen se contrapone a nuestra lógica
occidental, tan objetiva y científica como orgullosa de
su claridad y dinámica. Frente a Occidente, afirma el
budismo zen con lapidaria contundencia aquello de (...)
"todo lo que está fuera no es nada, mientras que
todo lo que está dentro le dice al individuo que lo es
todo."
Pues bien, este mirar lo que está dentro del hombre como
si se estuviera fuera de él, enajenadamente,
constituiría una feliz praxis para la integración del
conocimiento en nuestra filosofía occidental.
Contrapuestamente, cualquiera de nuestras metodologías
para adquisición del conocimiento parte de la
observación, y captura, del objeto a considerar,
resultando que esta aprehensión deviene en lesiva en
tanto que, al inmovilizar el objeto para analizarlo,
éste pierde su pura especificidad: su integración
vital.
Sólo se salva la cinegética a lo divino de Juan de
Yepes, cuando el poeta carmelita, al dar a la caza
alcance, antepone un felicísimo volé tan alto, tan
alto, que a pocos es dado perpetrar.
Pero éste no es asunto de la metafísica. Sí de una
cimera, y gratuita, teología.
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