Jueves 2 de Diciembre de
1999 |
Primera Plana |
| n El proceso electoral será oneroso por la desconfianza que aún priva |
Habrá un programa para "atajar" la coacción del voto en el 2000: Woldenberg |
Fermín García y Mónica Azcáraten |
El presidente del Consejo general del Instituto Federal Electoral (IFE), José Woldenberg, confió en que en este mes se aprobará un amplio programa con el cual se pretende "atajar la coacción del voto" en los comicios del año 2000, además de que se garantizará el secreto y libertad que tendrán los ciudadanos para emitir su sufragio. |
| Entrevistado antes de
que impartiera una conferencia magistral en el XI
Congreso Nacional de Estudios Electorales, realizado en
la Universidad Autónoma de Puebla, Woldenberg
pronosticó: "Están dadas las condiciones para que haya un proceso electoral normal, en el cual se dé un debate muy intenso entre los candidatos y al final una participación muy amplia de los ciudadanos". Woldenberg explicó tres aspectos que tendrá el programa para evitar la compra o coacción del voto en las elecciones presidenciales, éstos son: Habrá un proyecto conjunto del IFE con la Fiscalía de Delitos Electorales de la Procuraduría General de la República para que al detectarse conductas delictivas en torno al intento de inducir el sufragio ciudadano, se les combata. Se desarrollará "una campaña en los medios muy fuerte en relación a la libertad y secreto del voto, en contra de la compra y coacción del voto". Asimismo, habrá "una operación material" para que cuando un ciudadano se presente a votar, el 2 de julio del 2000, solamente él pueda entrar a la mampara que estará junto a la casilla, y de esa manera se garantice la privacidad al momento de sufragar. Sobre el gasto de 4 mil 900 millones de pesos -de los cuales 3 mil 500 serían para partidos políticos- que el IFE pretende ejercer en el 2000, dijo que servirán para realizar "una serie de tareas que son onerosas, pero inyectan una enorme dosis de confianza en el proceso electoral". Además, Woldenberg estableció: "Tenemos un proceso electoral que requiere de recursos vastos, porque la legislación electoral mexicana es una de las más exhaustivas, más completas, que impone una serie de candados que tienen un costo económico". Al encabezar la conferencia inaugural del XI Congreso Nacional de Estudios Electorales, José Woldenberg sostuvo que el presupuesto que manejará el Instituto Federal Electoral (IFE) en las elecciones presidenciales del 2000 será 33 por ciento menor en términos reales si se compara con el de los comicios de 1994. Ante académicos y analistas electorales de diversas instituciones del país, reunidos en el auditorio Julio Glockner, Woldenberg resaltó que a pesar de que el volumen de electores pasó de 40 a 60 millones en seis años, lo que implicará que en el 2000 se imprima 190 millones de boletas y se instale 115 mil casillas, el costo de organización de los procesos electorales ha bajado. No obstante, admitió que los recursos para desarrollar las elecciones siguen siendo elevados debido a la gran desconfianza que impera entre los partidos y diversos sectores de la sociedad en torno a su transparencia. Por tal motivo, explicó, es necesario emplear procesos y operaciones que garanticen al máximo la credibilidad de los comicios, "mismos que son muy caros". Ejemplificó que en ningún otro país del mundo se siguen los procedimientos que el IFE utiliza para seleccionar a los funcionarios de casilla. "En México se convoca a 6 millones de personas, de los que se espera acudan entre 2 y 3 millones, a quienes se les imparte un curso de capacitación. De ellos, se elige a 800 mil personas, quienes serán los funcionarios encargados del manejo de las 115 mil casillas que se instalarán en el 2000. Además, se debe contratar y pagar sueldos a los 18 mil instructores que imparten los cursos de capacitación", detalló. A lo largo de su ponencia, Woldenberg se refirió también al tema del financiamiento de los partidos, y resaltó que resulta un avance que los fondos que éstos emplean en gastos de campaña provengan en su mayoría de recursos públicos. No obstante, dejó entrever que una vez que el sistema de partidos y la democracia alcance la maduración, en el futuro el sector privado podría financiar a los institutos políticos. |