Miercoles 24 de Noviembre de 1999
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

Primera
Plana

DEL PODER

 

Los pleitos en la SCT

Redactor: Jesús M. Galíndez

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) es la dependencia del gobierno estatal con la peor suerte y reputación. En el sexenio pasado tuvo constantes escándalos; la institución fue la más vapuleada porque nunca pudo alcanzar los objetivos planeados. Ahora, en la nueva administración, parece que las cosas no cambiarán. Las disputas internas entre los funcionarios de primer nivel ya trascendieron y han generado un clima de tensión.
Cuando Arturo Achard Velázquez fue nombrado titular de la SCT, en sus primeros encuentros con la prensa suplicaba a los reporteros no ser incisivos, ya que no quería tener problemas con nadie.
En público y en privado, el funcionario ha presumido que en Pemex, donde laboró por varias décadas, ganó bastante dinero y eso es garantía de que en la SCT no cometerá actos de corrupción. Además, siempre saca a relucir que estuvo al lado del ideólogo del liberalismo mexicano, Jesús Reyes Heroles.
Sin embargo, parece que las enseñanzas de Reyes Heroles no le fueron muy provechosas, pues el comentario generalizado en la SCT es que no ha podido poner orden: hay más grilla que en el anterior sexenio, a tal grado que el subsecretario del Transporte, Javier de la Fuente Linares, se maneja de manera autónoma y no hace el mínimo intento por ocultar su animadversión hacia el ingeniero Achard.
Nadie se explica cómo es posible que Arturo Achard Velázquez permita a un subordinado tener ciertos desplantes.
Según cuentan, el conflicto es de tal envergadura que en una ocasión De la Fuente Linares solicitó una audiencia con Achard y éste le mandó a decir que esperara porque estaba hablando por teléfono con el secretario de Finanzas, Rafael Moreno Valle. El funcionario de segundo nivel desesperó y se marchó. Dicen en la SCT que Achard efectivamente estaba hablando con Moreno Valle. Cuando concluyó su conversación mandó a llamar a De la Fuente Linares, pero éste le respondió, a través de un tercero, que ahora él era quien hablaba por teléfono, nada más ni nada menos que con el gobernador del estado. Por tanto, el Secretario de Comunicaciones y Transportes debía esperar. Al final, el encuentro nunca se dio, por lo menos ese día.
Los trabajadores de esa dependencia se imaginan que el pleito se debe a que al inicio del presente sexenio Javier de la Fuente creía que iba a ser el nuevo encargado del despacho de la SCT. Confiaba que por ser una persona cercana al entonces gobernador electo se ganaría esa posición, pero finalmente sus sueños se vieron frustrados.
Al iniciar el nuevo gobierno, una de las primeras tareas que se emprendió en la SCT fue diseñar un reglamento del transporte. A Javier de la Fuente se le encomendó esa responsabilidad. Después de largas y extenuantes jornadas de trabajo se concluyó el proyecto. De manera sorpresiva, Achard se lo presentó al gobernador sin dar ningún crédito a De la Fuente. El hecho molestó muchísimo al subsecretario que, desde esa ocasión, no pierde oportunidad para hablar mal de su jefe.
Lejos de los dimes y diretes entre ambos personajes, es preocupante que a nueve meses de gestión la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no haya realizado una acción u obra de relevancia para beneficio de la sociedad, no obstante que los problemas por resolver abundan. Como ejemplo basta mencionar el ominoso sistema de transporte público que padecemos los angelopolitanos.