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Un güerito desconfiado

q Sergio Cortés Sánchez q

Si se le mira en la calle, parece un profesional de la gula, por su imponente talla 50. En cambio, cuando platica con mexicanos manifiesta su actual ocupación; lo delata el desprecio que siente hacia ellos y, sobre todo, su culto al bellón: es el cura Morgan de la parroquia de Santa María de la Asunción de Port Richmond, en Staten Island.
Staten Island es uno de los cinco condados de la ciudad de Nueva York; alberga al tres por ciento de los mexicanos radicados en esa ciudad, según el censo norteamericano de 1996. El 60 por ciento de ellos mantiene lazos estrechos con la Iglesia Católica y participa de sus festividades religiosas, especialmente en la del 12 de diciembre. Los mexicanos católicos activos de Staten Island han hecho suya la iglesia de Santa María la Asunción, y constituyen el 80 por ciento de sus feligreses, los norteamericanos que acostumbraban ir a esa parroquia se han desplazado a otras cercanas, y sólo personas mayores de esa nacionalidad asisten a ella. El cura anterior de esa parroquia hablaba español y tenía una relación amistosa con los mexicanos; el actual, el padre Morgan, no habla español, no acostumbra tomar o devolver las llamadas de los dirigentes católicos ni les da cita para conocer sus problemas. Fue necesaria la mediación del hermano jesuita Joel Magallán, de la Asociación Tepeyac de Nueva York, para que recibiera a sus feligreses mexicanos. La reunión concertada fue en inglés, no hubo de parte de Morgan un hola o adiós que abriera puentes. Si los mexicanos pretenden comunicarse con él, deben hablar su lengua y entregar el dinero recaudado para el festejo de la virgen de Guadalupe. Fue inútil explicarle que la comunidad es pequeña, que sus recursos económicos son limitados y que lo recaudado es insuficiente para afrontar los gastos del festejo decembrino; se le refirió que el mariachi de las dos últimas mañanitas de la Virgen fue patrocinado. No escuchó. Al asunto del dinero el párroco le dedicó el 90 por ciento del tiempo de la reunión, a los de la fe, el resto.

La Jornada de Oriente, Martes 27 de Julio de 1999

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